martes, 29 de octubre de 2013

El papel del psicólogo en el tratamiento del exceso de peso



El sobrepeso o la obesidad no son solo problemas físicos. Se ven influidos por factores psicológicos, como el hecho de sufrir una depresión o padecer problemas de ansiedad. Por eso, el psicólogo puede desempeñar un papel fundamental para ayudar a perder peso.

Cada vez hay más personas con sobrepeso u obesidad. Según la Encuesta Nacional de Salud 2011-2012, el 17% de los adultos españoles padece obesidad y el 37% tiene exceso de peso. Esto significa que el número de obesos ha aumentado más del doble en los últimos 25 años. Aunque es cierto que muchas personas tienen una predisposición biológica a sufrir estos problemas, muchas otras podrían mantenerse de manera fácil en su peso correcto, si comieran de una forma sana y equilibrada y practicaran ejercicio físico con regularidad.

Factores psicológicos que influyen en la conducta alimentaria

Algunas personas no consiguen seguir hábitos alimentarios adecuados debido a factores psicológicos. Como señala Isaac Amigo, catedrático de psicología de la Universidad de Oviedo, "el estrés y las alteraciones emocionales como la ansiedad provocan cambios en la conducta alimentaria".

Los alimentos que se buscan para intentar calmar los nervios contienen más calorías y son ricos en azúcar y grasas. Es decir, que son los que más predisponen hacia la ganancia de peso. "Parece que existe un mecanismo fisiológico que explica esta preferencia. Este tipo de alimentos frenan a corto plazo el efecto del cortisol, la hormona que provoca los síntomas del estrés crónico", añade el experto.

Además de la ansiedad que puede generar el estrés, los problemas depresivos también llevan a un aumento excesivo de peso. Como explica Alfonso Méndez, psicólogo y director de la Unidad de Obesidad y Sobrepeso del Instituto CENTTA, "una persona con depresión puede tener la autoestima dañada y refugiarse en la comida y la falta de actividad". De este modo, gana más peso, su autoestima se ve más afectada y se produce un círculo vicioso.

¿Cómo puede ayudar un psicólogo en el exceso de peso?

Como es lógico, seguir una buena dieta y practicar ejercicio físico es la mejor manera de reducir peso. Pero, se tengan o no problemas de depresión o ansiedad, muchas personas abandonan el régimen antes de llegar a su peso adecuado. "Si se acude al psicólogo, es menos probable que se deje la dieta", asegura Méndez.

Por otro lado, hay personas que tienen expectativas poco realistas al inicio de un régimen. Quieren perder mucho peso o lo quieren perder demasiado rápido. Como apunta Amigo, "suele haber una gran discrepancia entre lo deseado y lo posible. Si se lleva a cabo una restricción alimentaria severa, enseguida surgirán problemas como el quebrantamiento de la dieta o su abandono". Por ese motivo, Alberto Soler, psicólogo experto en psicoterapia, recomienda no acudir nunca a las dietas milagro. "Cualquier régimen que promete una rápida pérdida de peso, por norma general, implica una rápida recuperación del mismo", señala.

A lo largo del tratamiento, el psicólogo realiza educación nutricional, se trabajan áreas como el control del estrés y la ansiedad y se facilitan estrategias para el manejo de los pensamientos negativos. Todo ello con el objetivo de que la persona aprenda a gestionar sus emociones de otra manera y no se dé atracones ni consuma alimentos poco saludables y muy calóricos.

Además, cuando se finalice la dieta, es necesario mantener unos hábitos alimentarios adecuados. Para que esas costumbres se consoliden, Amigo aconseja "no prohibirse aquellos alimentos que más gustan, aunque sean muy calóricos. Es mejor moderar la cantidad que prohibir, ya que eso solo contribuiría a fortalecer el efecto contrario", es decir, convertiría el alimento en algo mucho más deseable.

Muchos de los pacientes que acuden a terapia psicológica logran los objetivos que se marcan al inicio del tratamiento. No obstante, en el resultado final influye mucho el nivel de motivación y el compromiso del paciente. Y, como asegura Soler, "los casos en los que el paciente presenta sobrepeso u obesidad moderada tienen mejor pronóstico que aquellos con grandes obesidades".

La ansiedad y la grasa abdominal

El estrés, y la ansiedad que lo acompaña, es uno de los principales factores para ganar peso. Y, además, favorece la obesidad más perjudicial, ya que el cortisol activa los receptores de la grasa del abdomen y el vientre, por lo que la grasa se acumula en esa zona. El problema es que el exceso de grasa abdominal aumenta de forma clara el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

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