miércoles, 2 de octubre de 2013

Sus manos pueden salvar vidas



Imagínese la situación: Va paseando por la calle y, de repente, frente a usted un viandante se desploma y pierde por completo la consciencia. ¿Qué haría? ¿Acudiría a atenderle? ¿Intentaría realizarle un masaje cardiaco? Si tiene dudas sobre cuál sería su respuesta, sepa que sus manos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte de esa persona.

Los médicos llevan años reclamando la participación ciudadana a la hora de atender una parada cardiorrespiratoria fuera de un entorno sanitario, pero ahora datos claros vienen a reforzar sus palabras. Según un estudio danés que publica esta semana la revista 'Journal of the American Medical Association' ('JAMA'), las manos -aunque no sean expertas- son claves a la hora de salvar vidas.

En 2001, Dinamarca constató que pocos de sus ciudadanos se atrevían a actuar frente a una parada cardiorrespiratoria repentina, lo que se traducía en escuetas cifras de supervivencia entre los afectados. Para tratar de remediarlo, las autoridades del país escandinavo pusieron en marcha distintas iniciativas para fomentar el conocimiento y la práctica de las maniobras de reanimación cardiopulmonar entre sus ciudadanos. Así, entre otras estrategias, se iniciaron distintos programas de entrenamiento obligatorio en escuelas y desde 2006 se estableció como requisito indispensable saber realizar una RCP para sacarse el carné de conducir.

Con estos cambios ya en la calle, un equipo de investigadores de la Universidad de Copenhague quiso averiguar si existía una mayor concienciación ciudadana al respecto y, sobre todo, si esto se traducía en mayores tasas de supervivencia entre los afectados por una parada cardiorrespiratoria.

Para ello, analizaron los datos de 19.468 pacientes que habían sufrido una parada cardiaca fuera del hospital entre 2001 y 2010, las circunstancias en las que se había producido el ataque, cómo había sido la atención recibida y cuál había sido el resultado (Dinamarca cuenta con registros de datos sanitarios muy completos).

Sus datos fueron claros. Durante el tiempo de estudio, se había incrementado significativamente la proporción de pacientes que había recibido la ayuda de un transeúnte (el porcentaje pasó del 21.1% al 44,9%). Asimismo, también aumentó de forma considerable el número de pacientes que conseguían llegar con vida al hospital (las cifras subieron del 7,9% al 21,8%), así como los que conseguían sobrevivir al menos un mes (del 3,5% repuntaron al 10,8%) e incluso un año (del 2,9% subieron al 10,2%).

En el tiempo estudiado, apenas aumentó el uso de desfibriladores semiautomáticos entre la población, aunque los investigadores lo achacan a que la expansión de la disponibilidad de estos aparatos ocurrió en el último año del estudio.

Implicaciones

Los resultados, señalan los investigadores en sus conclusiones, "muestran que entre 2001 y 2010 en Dinamarca se produjo un incremento en la supervivencia tras haber sufrido una parada cardiaca fuera del hospital" y que ese hecho estaba fuertemente relacionado con un aumento en el número de maniobras cardiorrespiratorias realizadas por transeúntes, subrayan.

"Nuestros datos [se trata de un estudio observacional] no permiten establecer una relación causal" entre ambos factores, reconocen los científicos en la revista médica. Pero hay datos, como el hecho de que "el aumento de la supervivencia a 30 días se lograra principalmente entre los pacientes que habían recibido una RCP por parte de un viandante", que apoyan la existencia de una relación muy robusta, independientemente de la influencia de otras circunstancias.

Coincide con este punto de vista Julián Pérez Villacastín, responsable de la Unidad de Arritmias del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. "Indudablemente en estos años se han producido importantes avances que han contribuido a la mejora de las cifras de supervivencia en estos casos. La medicina ha desarrollado nuevas técnicas y prácticamente todo el mundo tiene un móvil, con lo que se facilita la llamada al 112. Pero los datos de este trabajo apuntan claramente a que realizar una maniobra de reanimación a tiempo es fundamental".

Para este especialista, nuestro país debería seguir el ejemplo de Dinamarca y poner en marcha programas de formación en primeros auxilios. "Las escuelas serían un lugar ideal. Aprender a realizar una reanimación cardiopulmonar es sencillo, a los niños no les costaría nada y eso supondría vidas salvadas", indica.

De la misma opinión es Nicasio Pérez-Castellano, secretario de la sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), quien insiste en la importancia de extender el conocimiento sobre cómo realizar una reanimación básica. "Hace años, se pensaba que sólo los médicos deberían hacer RCP. Enseguida, se propuso que se extendiera a todo el personal sanitario. Y, ahora, datos como estos demuestran que es toda la población la que debe saber cómo actuar ante una parada", señala.

"Todo el mundo debería saber hacer una RCP. Los desfibriladores semiautomáticos son muy útiles, suponen un dar un paso más, pero la RCP es una medida muy sencilla, barata y que da resultados porque lo importante es actuar en el mismo momento en que se produce el suceso", indica.Por cada minuto que pasa, las posibilidades de sobrevivir en estos casos se reducen un 10%, por lo que la inmediatez es vital, subraya el cardiólogo.

Cada año, unos 350.000 europeos sufren una parada cardiaca fuera del hospital, pero apenas uno de cada 10 logra sobrevivir.

Según una estimación reciente del Consejo Europeo de Resucitación Cardiaca, aprender las maniobras de resucitación podría ayudar a salvar cada año unas 100.000 vidas en el continente.

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