lunes, 10 de marzo de 2014

¡Limpie su fonendo!



Desde hace aproximadamente una década, numerosas campañas recuerdan a los sanitarios la importancia de lavarse las manos entre paciente y paciente. Un gesto tan simple contribuye a reducir significativamente el número de infecciones en el entorno médico ya que en las manos pueden viajar bacterias y virus con gran facilidad.

El mensaje ha calado y las infecciones nocosomiales hospitalarias se han reducido de forma considerable. Sin embargo, la higiene de manos no es la única medida que los profesionales sanitarios pueden tomar para reducir el riesgo de transmisión de patógenos a sus enfermos. Según un estudio que publica la revista Mayo Clinic Proceedings, entre otras estrategias, también sería clave que limpiaran más a menudo y de forma correcta sus fonendoscopios.

El emblemático utensilio que se coloca para auscultar los sonidos del pecho y otras partes del cuerpo está, según el trabajo, más contaminado que las palmas de las manos.

Este estudio demuestra que "desde un punto de vista de seguridad y control de las infecciones, los estetoscopios deberían considerarse una extensión de las manos del médico y desinfectarse tras cada contacto con un paciente", señalan los autores del trabajo, que colaboran con el Centro de Seguridad del Paciente de la Organización Mundial de la Salud.

Para llevar a cabo la investigación, tres médicos examinaron usando guantes y un mismo fonendoscopio a un total de 71 pacientes. Acto seguido, se analizaron en busca de patógenos, distintas partes del aparato y las manos de los especialistas.

Los resultados mostraron que el utensilio médico estaba más contaminado que cualquier región de las manos, excepto los dedos. Y que existía una clara relación entre los niveles de contaminación presentes en la mano dominante del profesional y los que se hallaban en su fonendoscopio.

Entre los patógenos hallados, subrayan los investigadores, estaban bacterias resistentes a los antibióticos, como el MRSA, responsables de importantes infecciones en el entorno hospitalario.

"Nuestros resultados remarcan la necesidad de una limpieza rutinaria de los estetoscopios después de cualquier uso clínico", señalan los investigadores, quienes están estudiando distintas maneras de limpiar adecuadamente este utensilio sin que sufra daños.

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