viernes, 14 de marzo de 2014

Diagnostican el primer caso de neumonía por 'vapear'



Puede que los cigarrillos electrónicos parezcan menos dañinos que el tabaco convencional, pero no son en absoluto inocuos. Se acaba de diagnosticar en España el primer caso de neumonía lipoidea asociada precisamente al consumo de este producto tan en boga y que factura más de 24 millones de euros al año en nuestro país. No es el único en el mundo. Ya en 2012 la revista Chest se hizo eco del ingreso hospitalario de una mujer de 47 años con la misma enfermedad, que llevaba siete meses vapeando.

En esta ocasión, se trata de un hombre de 50 años que se encontraba ingresado por un problema de cadera en el Complejo Hospitalario Universitario de La Coruña. "Empezó con tos, disnea e insuficiencia respiratoria", explica a EL MUNDO Carmen Montero, jefa de la Unidad de Broncología del hospital coruñés. "Llevaba más de 10 años fumando tabaco convencional" y en los últimos meses se había propuesto dejarlo con ayuda de los cigarrillos electrónicos. Una idea que los médicos desmienten. Muy lejos de ayudar a la deshabituación del tabaco, "estamos empezando a ver adictos a los e-cigar. No hay evidencia científica que avale su seguridad ni su eficacia", remarca Francisco Rodríguez, presidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT).

Al parecer, el paciente español vapeaba hasta cinco cargas diarias, lo que equivale a cinco cajetillas. Dados sus síntomas, "le hicimos varias pruebas: una radiografía, un TAC, un escáner y una broncoscopia con una biopsia, en las que se detectaron infiltrados pulmonares", comenta Montero, la doctora que le atendió. "Este caso nos hizo pensar en la paciente de Chest y, efectivamente, las muestras analizadas mostraban una neumonía lipoidea", es decir, una neumonía causada por la acumulación en el pulmón de depósitos de glicerina vegetal, uno de los componentes de las cargas de los cigarrillos electrónicos, imprescindible para poder vaporizar la nicotina líquida sin combustión previa. Estas sustancias, según los expertos, obstruyen las zonas donde se produce la respiración y evita que se produzca un adecuado intercambio gaseoso.

Una vez confirmada la sospecha, "le recomendamos que dejara los cigarrillos electrónicos y ya se puede decir que está evolucionando favorablemente", subraya la especialista de A Coruña.

En medio de un proceso de regulación que se está desarrollando en España sobre los e-cigarrillos, este paciente pone en alerta los riesgos que puede acarrear su consumo. Como adelanta el director de investigación en tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, Carlos Jiménez, "si se mantiene el consumo de cigarrillos electrónicos, en poco tiempo se podrán diagnosticar más casos de neumonía lipoidea por la glicerina".

Como respuesta, la Asociación Nacional de Vapeadores contraargumenta que "en países como Estados Unidos o Italia se utilizan estos cigarrillos desde hace más de una década y durante ese tiempo más de 60 millones de personas lo han empleado". El presidente de esta organización, Pedro Cátedra, expone que "incluso en el caso de que el paciente español estuviera realmente relacionado con el uso del e-cigar, se trataría del segundo detectado en el mundo. No nos parece representativo".

Sin embargo, para Carmen Montero no hay duda: "La neumonía lipoidea no puede derivarse de otra cosa, excepto de gotas nasales o medicamentos que contengan glicerina, pero no es el caso". La mejor prueba de la relación causa-efecto, agrega, es que con la retirada del vapeo el paciente ha mejorado.

Efectivamente, puntualiza Fernando Martín, especialista de la Unidad de Deshabituación Tabáquica del Servicio Cántabro de Salud, "al haber diagnosticados sólo dos casos, mi posición es de prudencia. Esto es algo anecdótico, pero hay que estar atentos".

Riesgos cardiovasulares

No obstante, en lo que este especialista sí se muestra rotundo es en el riesgo cardiovascular. "Sí está más claro y se debe a la inhalación de la nicotina que, debido a su rápida absorción, tiene un efecto mucho mayor a nivel cardiaco. Creo que en los próximos meses veremos más infartos y anginas de pecho".

Una preocupación que comparte el presidente del CNPT. "La gran mayoría de los cigarrillos electrónicos llevan nicotina -aunque no lo especifiquen-, responsable de las patologías cardiovasculares". A pesar de este riesgo y de desconocer otras patologías que podrían manifestarse a largo plazo, a los expertos les preocupa que la gente vea el e-cigar como una alternativa más saludable o menos tóxica. "Probablemente produzca menos cáncer de pulmón, pero no sabemos aún cuánto de peligroso es para el corazón".

Aunque se vapee o entre por la boca, "atraviesa las mucosas del paladar hacia el sistema nervioso central y hacia los bronquios. Los efectos a corto plazo aparecen a nivel pulmonar (disminuye la capacidad pulmonar) y el problema es que a largo plazo no se tiene información sobre las consecuencias que pueden ocasionar", señala Ana María Furió, coordinadora del Grupo de Abordaje al Tabaquismo de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

Teniendo en cuenta que el sistema de absorción de la nicotina no difiere entre ambos tipos de cigarros, "presuponemos que los efectos de la nicotina inhalada podrían ser iguales que los del tabaco convencional", reflexiona Francisco Rodríguez. Para hacernos una idea, según un informe del Ministerio de Sanidad, dos años después de que entrara en vigor la ley antitabaco en España, lo primero que se ha visto es que el número de infartos se ha reducido en un 11%. "Un dato positivo directamente relacionado con la nicotina del tabaco", sentencia el mismo especialista.

Una regulación 'insuficiente'

Dada la falta de regulación, de desconocimiento sobre las sustancias que contienen y de los efectos que pueden producir en la salud tanto del que los consume como de quien se convierte en vapeador pasivo, Europa y España están desarrollando normativas al respecto. En nuestro país, la propuesta legislativa que está en manos del Senado regula las zonas de consumo y su promoción. En concreto, prohíbe el uso de cigarrillos electrónicos en centros docentes y sanitarios, edificios de la Administración, transporte público y parques infantiles y su publicidad en medios audiovisuales de 16 a 20 horas. Una «regulación insuficiente», según 37 sociedades científicas, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo y la Organización Médica Colegial, que han enviado una declaración al Senado en la que defienden que su regulación se equipare a la de los cigarrillos convencionales. Lo que supone prohibir su uso en el sector del ocio y la restauración, que la publicidad se evite en los mismos términos que la del tabaco al igual que la fiscalidad, ya que los impuestos son una medida persuasiva sobre todo en la población joven.

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