jueves, 13 de marzo de 2014

Acorralados por las alergias los doce meses del año



Sólo un 10% de las personas alérgicas lo son a un polen. El resto de los más de ocho millones de españoles que sufren toses, estornudos, lagrimeo e incluso asma se lo 'deben' a más de una planta, lo que genera que a lo largo de todo el año se puedan escuchar los achís sin que la gripe o el resfriado sean los culpables de estos síntomas.

Dice el doctor Santiago Quirce que los alergólogos se parecen un poco a los agricultores, siempre pendientes del tiempo para su trabajo. "Si pudiésemos saber qué tiempo hará los próximos dos meses, podríamos predecir la carga de trabajo que vamos a tener con más acierto", admite este especialista del Hospital La Paz de Madrid.

Si la primavera viene fresca y lluviosa, los alérgicos tendrán suerte; si hace buen tiempo, malo para ellos. "Aunque los dos últimos años han sido un poco más benignos que los anteriores, yo siempre tengo la sensación de que todos los años decimos lo mismo", confiesa con una nota de humor y descrédito hacia las predicciones que se lanzan cada año por esta fechas. "Hay fórmulas para predecir el nivel de polinización en función de la pluviosidad, las horas de luz y otros factores, pero no siempre son muy fiables".

Sin embargo, los componenentes de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) no se muestran de acuerdo con esa afirmación. La fiabilidad de estas previsiones "es cada día mayor, con un margen de error inferior al 10%", afirma José María Olaguibel, presidente de la SEAIC.

Olaguible, que ayer presentó las cifras previstas para esta temporada, explica que estas previsiones se hacen a partir de los datos de lluvia, humedad y temperatura registradas durante los meses de octubre a marzo en cuatro provincias: Madrid, Toledo, Ciudad Real y Badajoz. De esta manera, para la próxima temporada se pervé que el número de granos de gramíneas por metro cúbico de aire será de 5.600.

Entre los objetivos de la SEAIC está el ofrecer información de calidad de las personas alérgicas. "De 27 estaciones colectoras que teníamos en 2011 pasamos a 42 en 2013 y a 52 en 2014. Todas ellas facilitan información detallada de las zonas donde la alergia a pólenes es relevante y engloban a día de hoy todo el territorio nacional", detalla Francisco Feo, presidente del Comité de Aerobiología de la SEIAC.

Aunque la mayor concentración de polen se da en primavera, hay plantas que polinizan durante todo el año, complicando la vida a los alérgicos independientemente del calendario. "Quizás la labor divulgativa de los medios de comunicación y las sociedades científicas ha hecho mucho para transmitir el mensaje de que la alergia no es sólo cosa de la primavera", explica por su parte la doctor Montserrat Fernández-Rivas, jefa del servicio de Alergias del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Alergias de invierno

Lo sabe bien Íñigo, que debe 'agradecer' a las crupesáceas sus estornudos de los meses de enero y febrero. En esa época del año, admite el doctor Quirce, algunas de estas alergias se pueden confundir con resfriados, pero "el picor de ojos y nariz, la persistencia más allá de una semana y la historia clínica del paciente pueden ayudar a un diagnóstico correcto".

"Las arizónicas [de la familia de las crupesáceas] polinizan en los meses que van de diciembre a marzo; luego viene el plátano de sombra, que lo hace en marzo-abril; las gramíneas, que son de abril, mayo o junio; el olivo, que en el centro de la Península poliniza en mayo o junio...", enumera la doctora Fernández-Rivas con precisión botánica. En el sur, esas fechas se pueden adelantar entre 15 días o tres semanas; al norte, la lluvia y la humedad retrasan otros tantos días la polinización. El calendario desbordado por la alergia. "En Levante, además, tienen algunas malezas que polinizan todo el año, como la parietaria... Así que hay pacientes que, en función del polen al que sean alérgicos, pueden ir enganchando 'temporadas' de alergia durante todo el año", remarca.

Sin embargo, lo que marca el pistoletazo de salida es el polen de las gramíneas porque el 80% de los alérgicos lo son a estas plantas. "Las previsiones de cada temporada se hacen en base al polen de las gramíneas, porque generan más alergias, síntomas más intensos y están en muchos más sitios. Son excelentes marcadores de alergia. Además, su mayor concentración hace que otros pólenes afecten con mayor intensidad como el del olivo. Los años en que los niveles de gramíneas son más bajos, el polen del olivo afecta menos a los pacientes", explica Feo.

Los especialistas insisten en que es fundamental registrar cuándo aparecen los síntomas, pues será una pieza clave, junto con las pruebas de alergia, para determinar cuál de los pólenes está dando más problemas. "Tengo alergia a cipreses, gramíneas y malas hierbas (al menos que me den síntomas), porque en la prueba también me dio reacción a más cosas, creo que plátano y ácaros. Otra cosa es que no todas se manifiesten (por suerte)", explica Íñigo, diagnosticado desde los seis o siete años, después de volver de una excursión del colegio "colorado como un tomate y con un ataque de estornudos".

Además de extenderse a lo ancho del calendario, las alergias también se expanden en lo que se refiere al número de afectados. Se calcula, coinciden ambos especialistas, que un 25% de la población está afectada (es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y adolescencia), "cuando a principios del siglo XX no era más del 5%", apunta el doctor Quirce, que es además investigador del centro en red Ciberes. El diagnóstico es más habitual en niños, adolescentes y adultos jóvenes, y lo normal es que los síntomas se vayan atenuando al llegar a los 50 o 60 años.

Ese incremento, explica Fernández-Rivas, no se explicaría sólo por factores genéticos, sino que tiene que ver también con factores ambientales, entre los que la contaminación es el principal sospechoso. De hecho, el boom de algunas actividades al aire libre, como el running, podría estar detrás de una exacerbación de los síntomas y de un aumento de la incidencia. "No hay un estudio sobre el tema, sería interesante hacerlo, pero es cierto que correr a bajas temperaturas somete a las vías respiratorias a una vasoconstricción. Si a eso se une que en muchas ocasiones el ejercicio se hace en una ciudad contaminada esto podría estar detrás de algunos casos de alergia", aventura Pedro Ojeda, secretario de la SEAIC.

Enfermedad genética

Ese aumento de la incidencia, admite la doctora Fernández-Rivas, se nota en las consultas, donde dan buena fe del carácter genético de la enfermedad. "El factor genético es el más importante para ser alérgico", prosigue la especialista del Clínico, "tener un progenitor con alergia aumenta un 30% el riesgo de que el niño también la tenga y, si los dos padres son alérgicos, este porcentaje se eleva por encima del 66%". Ésta es una de las mayores preocupaciones de íñigo, que su hijo de tres años haya heredado su alergia, porque "aunque no tengo asma y tomo mi medicación, es una lata estar atascado, estornudar o moquear todo el rato".

Precisamente los síntomas de inicio de una alergia en la infancia pueden llevar a un diagnóstico erróneo. "A veces, la manifestación en niños es muy peculiar. Puede que no tengan rinoconjuntivitis -uno de los síntomas más frecuentes en el adulto- y que su alergia respiratoria se manifieste con tos o fatiga tras jugar en el parque. Incluso, en ocasiones, debutan con broncoespasmos", indica Paloma Ibáñez, presidenta del Comité de Alergia Infantil de la Seaic.

Tanto esta especialista como los otros consultados por EL MUNDO insisten en que es fundamental que las personas con alergia, si no tienen controlados sus síntomas, acudan al especialista. "Existen tratamientos de rescate, cuando hay rinitis o asma, pero lo más importante es realizar una terapia de mantenimiento, para que las vías respiratorias estén protegidas cuando los pólenes se disparen, algo que puede ocurrir de un día para otro. Porque si la inflamación bronquial no están controlada, la persona puede acabar en urgencias», advierte Francisco Feo.

De esta manera, los especialistas abogan por el tratamieno de inmunoterapia específico a la alergia que tenga el paciente, es decir, la administración mensual de una o varias vacunas a lo largo de tres o cuatro años. Según diferentes estudios, esta terapia contribuye a una reducción del 80% en el consumo de otros fármacos y además está asociada con una mejora de los síntomas entre el 40% y el 50%, porque las vacunas van induciendo poco a poco tolerancia a esos polénes en el organismo. "Controlar los síntomas es fácil salvo en los casos de pacientes con problemas graves, hoy en día disponemos de un arsenal muy eficaz para controlar los síntomas", subraya la responsable del Clínico que, eso sí, subraya, no se trata de un tratamiento curativo: "En cuanto dejan de tomar la medicación, estos pacientes siguen siendo alérgicos".

La última generación de estas vacunas, que van favoreciendo la tolerancia del sistema inmune a los polénes, ya no necesita ni siquiera el molesto pinchazo y se pueden administrar por vía oral.

"Incluso con medicación que quite los síntomas, la alergia sigue ahí y no descanso igual ni me encuentro igual que cuando no tengo alergia", resume Íñigo, mientras confiesa cómo eligió su fecha de boda en una época estratégica, lejos de la amenaza del polen. Sin embargo, Ojeda insiste en que no hay que rendirse: "Puede que la medicación deje de hacer efecto porque la persona haya desarrollado alergia a otro polen y, en ese caso, habrá que ajustar el tratamiento. Quizás el problema sea que haya cambiado de residencia y ahora le empiece a generar alergia otra planta a la que antes no estaba expuesta y que le genera síntomas en meses en los que antes se encontraba bien. Por eso los registros diarios son tan importantes, es una herramienta fundamental para el médico".

Múltiples patologías en la infancia

La rinitis alérgica es la enfermedad crónica infantil más frecuente, con una prevalencia superior al 40%, y asociada frecuentemente con otras enfermedades que pueden influir mucho en sus actividades diarias.

"Un estudio multicéntrico en el que han participado casi 300 especialistas evidencia que en esta enfermedad el 80% de los pacientes presenta una enfermedad asociada a la rinitis, siendo las más frecuentes la conjuntivitis (54%), el asma (50%), la dermatitis atópica (40%), la rinosinusitis (26%) o la otitis media (24%). Esto apoya el hecho de que la alergia es una enfermedad sistémica y que es importante por sí misma y porque facilita otras patologías", afirma Paloma Ibáñez, presidenta del Comité de Alergia Infantial de la Seaic.

Los pólenes, los ácaros del polvo y epitelio de los animales son los causantes de la mayoría de los casos de rinitis alérgica en niños. Tanto esta especialista como Pedro Ojeda, secretario de la Seaic, insisten en que se tendría que hacer un abordaje global. "Es frecuente que si un niño tiene una alergia alimentaria, posteriormente desarrolle otro tipo de alergias, es lo que se llama la 'marcha alérgica' por lo que, ante la aparición de cualquier síntoma, deberían acudir a un especialista para detectar cuál es la causa. A veces es difícil de detectar, por ejemplo tuvimos un caso de un niño con síntomas aparentemente generados por alergia al gato que no tenía ninguna mascota en casa. Al final descubrimos que su cuidadora sí tenía un gato y que era su ropa la que portaba el alérgeno dañino para el niño".

El día a día de los pacientes

Conocer el número de pacientes alérgicos, su situación personal, cuántos acuden sólo a la farmacia para solucionar sus síntomas y cómo es la atención médica que reciben el resto. Estos son los principales objetivos de la tercera actualización del Informe Alergológica 2014, un proyecto patrocinado por FAES Farma y apoyado por la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria.

"La información recogida será de gran utilidad para valorar el estado de salud en relación a las patologías alérgicas y para determinar sus necesidades", señala José María Olaguibel, presidente de la Seaic y responsable del Informe junto con los doctores Joaquín Sastre, Tomás Chivato y Pedro Ojeda.

"Queremos saber cómo están dotadas las unidades de alergia públicas y privadas, tanto en recursos humanos como materiales, en todo el país. Para ello se ha puesto en marcha la encuesta Mapa Alergológico, dirigida a los jefes de servicio, con la que también queremos conocer cuáles son las técnicas diagnósticas y terapéuticas más habituales", afirma Pedro Ojeda.

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