lunes, 26 de mayo de 2014

Redefiniendo la eyaculación precoz



Se dice que un hombre tiene eyaculación precoz cuando eyacula de forma rápida y sin control, produciendo un impacto psicológico en él y en su pareja. Pero esta condición -ya que no puede considerarse una patología como tal- no aparece por igual en todos los casos. Ahora un grupo de expertos define por primera vez los tipos y las causas que están detrás de este proceso.

En el año 2007, el Comité de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual elaboró, basada en la evidencia científica, una definición para la eyaculación precoz primaria. Sin embargo, concluyó que no había datos suficientes para hablar de otros tipos. Hasta hoy. Un estudio realizado por esta entidad, y publicado en la revista científica The Journal sexual of Medicine, refleja por primera vez en la historia otra definición: la de la eyaculación precoz secundaria o adquirida. Un hecho importante para médicos e investigadores que permitirá avanzar con estudios más rigurosos hacia mejores tratamientos para esta disfunción sexual.

Ambos tipos no sólo se diferencian en el tiempo de aparición sino también en la duración del coito. En la primaria o permanente, el coito dura un minuto aproximadamente o menos. En cambio, la eyaculación precoz secundaria o adquirida se caracteriza porque el coito alcanza los tres minutos.

"Es un dato muy importante porque sabemos muy poco de algunos aspectos de la eyaculación precoz", informa Eduardo García Cruz, urólogo del Hospital Clínic de Barcelona. Si no tenemos definiciones sólidas, sostiene el experto, no podemos plantear estudios en población general, ni podemos definir la magnitud del problema, ni tampoco saber cuándo es recomendable tratar y cuándo no. "Un problema común en sexualidad es que el criterio de normalidad lo fija cada uno (y eso hace que sea muy difícil generalizar y analizar esta esfera tan relevante de la condición humana)", subraya.

La eyaculación precoz es la disfunción sexual más común. Según los últimos datos de la Sociedad Europea de Medicina Sexual, (ESSM) de 2013 http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/04/03/noticias/1365003896.html uno de cada cinco hombres la sufre alguna vez en su vida. Sin embargo, a pesar de las cifras, es la menos diagnosticada. Tal como declaraba el profesor Hartmut Pors, presidente de la Sociedad Europea de Medicina Sexual (ESSM) en la presentación de una campaña Not just a moment en 2013, "tan sólo el 10% de los varones, aproximadamente, busca ayuda profesional".

Distintas causas, mismas consecuencias

¿Qué caracteriza cada tipo de eyaculación? ¿Qué las desencadenan? La secundaria o adquirida ocurre en un momento dado de la vida del individuo y el factor desencadenante suele ser un acontecimiento importante en su vida. Según explica Antonio Fernández Lozano, urólogo y andrólogo de la Fundación Puigvert en Barcelona, los acontecimientos pueden ser: un cambio de pareja, un accidente, una enfermedad, un periodo de estrés o incluso una situación como la actual de crisis. "Las relaciones pierden calidad, el sujeto está pendiente de otras cosas y todo cúmulo de situaciones producen ansiedad, diferente en cada hombre", comenta.

Por su parte, en la mantenida entran en juego los factores genéticos. Este tipo de eyaculación precoz se desencadena bien por factores genéticos o bien por un aprendizaje y/o conducta mal adquiridos. Por ejemplo, si las primeras relaciones sexuales han sido encuentros rápidos, en lugares poco tranquilos y con una ansiedad elevada pueden contribuir a que el individuo adquiera esos patrones de conducta, los interiorice y aparezcan siempre, en cada encuentro sexual posterior.

Aunque no se sabe muy bien, añade por su parte García Cruz, qué porcentaje existe de genética y de aprendizaje, sí se puede destacar es que los dos influyen en este caso.

La pareja, clave en la terapia

En general, los hombres que sufren eyaculación precoz tienen "menor autoestima, muchos más problemas de la esfera sexual (disfunción eréctil, deseo sexual hipoactivo, etc...), menos relaciones sexuales y disfrutan menos del sexo", enumera García Cruz.

Además, todas estas alteraciones repercuten en la sexualidad de la pareja: "Las parejas van a tener más problemas respecto al deseo y la excitación, menor satisfacción con las relaciones sexuales y, por lo tanto, menos sexo y peor sexualidad", mantiene.

El estrés que le provoca tanto a él como a la pareja es muy relevante. Según Fernández Lozano, la pareja ocupa un lugar fundamental: es la que está con él, lo 'sufre' con él, tiene que ayudarle, comprenderle, estar a su lado, etc. "Es la coterapeuta, la llave de todo", mantiene.

Por ello, es fundamental hacer frente al problema. En la actualidad, aseguran ambos doctores, esta condición es tratable tanto con medicación como con terapia psicológica. Lo importante es consultar el problema con el especialista: romper los tabúes y la vergüenza, porque la salud sexual es algo que forma parte de nuestra calidad de vida.

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