martes, 8 de abril de 2014

Identifican la parte del cerebro vinculada a la adicción a los juegos de azar



Una investigación realizada en la Universidad de Cambridge, Gran Bretaña revela que el daño cerebral que afecta a la ínsula -una zona del cerebro con un papel clave en las emociones- está directamente relacionado con la adicción al juego.

Se sabe que durante los juegos de azar, a menudo, las personas no perciben sus posibilidades de ganar debido a una serie de errores de pensamiento llamados distorsiones cognitivas. Por ejemplo, el hecho ‘perder por poco’ parece fomentar aún más las ganas de jugar, a pesar de que es un forma más de perder, y no de ganar. Por ejemplo, cuando se tira una moneda al aire se tiende a pesar que después de una racha de un evento (‘cara’) va a aparecer en la siguiente tirada la ‘cruz. Esto se conoce como «falacia del jugador».

Y cada vez más hay más evidencia de que los jugadores con problemas de adicción son particularmente propensos a estas creencias erróneas. En este estudio, dirigido por Lucas Clark, los investigadores examinaron las bases neurológicas de estas creencias en pacientes con lesiones en diferentes partes del cerebro. «Y a pesar de que los estudios de neuroimagen pueden decirnos mucho sobre la respuesta del cerebro a los acontecimientos complejos, únicamente mediante el estudio de los pacientes con lesión cerebral podemos ver si una región del cerebro se necesita realmente para realizar una tarea determinada».

Tragaperras o ruleta

Para el estudio, los investigadores asignaron a los pacientes con lesiones en partes específicas del cerebro (corteza prefrontal, ventromedial, amígdala o la ínsula ) dos tareas diferentes de juego: un juego con una máquina tragaperras que daba premios y ‘casi premios’, y otro de ruleta que implica predicciones -rojo o negro- para provocar la ‘falacia del jugador'. Los investigadores trabajaron con un grupo control –personas sanas- y otro de pacientes con lesiones cerebrales.

Todos los grupos, excepto aquellos con daño ínsula, presentaron una ‘motivación aumentada’ para jugar después de haber tenido un ‘‘perder por poco’ en la máquina tragaperras. También cayo presa de la ‘ falacia del jugador’ uno de los que jugaba a la ruleta.

«Creemos que la ínsula podría ser hiperactiva en los jugadores con problemas, haciéndoles más susceptibles a estos errores de pensamiento, y sugiriendo una posible vía para futuros tratamientos para la adicción a los juegos de azar, ya sea mediante fármacos o por técnicas psicológicas», señala Clark, autor del trabajo que se publica en «PNAS».

El juego es una actividad generalizada, pero el problema viene cuando se convierte en adictivo. Se calcula que entre el 1 y el 5% de los jugadores se convierten en adictos, y es aquí cuando aparecen los problemas.

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