lunes, 16 de junio de 2014

Cómo hacer el aperitivo más sano



El aperitivo del fin de semana es imperdonable para muchos españoles. No solo por la parte gastronómica, sino porque es un momento para compartir relajadamente con familia y amigos. En España pocos son los que se resisten, y más ahora que llega el buen tiempo, a disfrutar, antes de la comida, de una cañita con el clásico platito de paella o de un vino con una tapa de jamón, por ejemplo. Unos van al bar de siempre y otros se hacen un via crucis de hasta cuatro estaciones. En algunas ciudades de nuestro país terminar una de estas rutas del tapeo es un auténtico desafío para el estómago.

Los expertos consultados por ABC coinciden en que el aperitivo puede formar parte de una alimentación variada, equilibrada y moderada, incluso de un plan para bajar de peso, pero sin perder de vista que suma. «Si tomas aperitivo tendrás que restarle a la comida las calorías que has tomado», señala la doctora Susana Monereo, jefa del Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Gregorio Marañón y secretaria de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo). Toca desterrar la poco recomendable costumbre de irse de tapas, ponerse morado, y después hacer la comida del domingo en casa como si tal cosa. «Si nuestro aperitivo se ha transformado en una medio comida, evaluemos qué alimentos nos han faltado y tomémoslos al llegar a casa. Por ejemplo, si hemos comido unas verduritas o unas tostas, nos faltaría una fruta», explica a ABC Aranzazu Perales, especialista en Nutrición de HM Universitario Torrelodones.

Que el aperitivo no se convierta en el principal obstáculo para mantener el peso a raya no depende solo de las cantidades sino de «los kilómetros de bici que hayas hecho», advierte Jesús Román, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca). Alguien que sea activo y lleve una alimentación equilibrada durante la semana podrá permitirse más caprichos al llegar el sábado que otra más sedentaria. Pero tampoco es necesario ir con la calculadora de calorías. «El aperitivo es parte de la vida social y la felicidad que da la vida social es irremplazable», asegura Román, quien recuerda que la dieta mediterránea también contempla estos momentos de disfrute.«Si te quedas en casa con la tele comes más calorías en forma de ganchitos que saliendo con los amigos», apunta.

Lo que sí es cierto es que actualmente la sociedad española es más bien sedentaria por lo que parece razonable estar atentos a las calorías que ingerimos si queremos que el botón del pantalón nos siga abrochando. Existen varios trucos para controlar la ingesta sin volvernos locos con los cálculos. «Un buen ejercicio es pensar antes de empezar a comer: "¿Cuánta hambre tengo?. ¿Voy a comer por acto social o porque tengo realmente hambre?" El pararnos a pensar evitará que comamos de forma automática», asegura Aranzazu Perales, quien también aconseja, en el caso de los pinchos o tostas, que los ingredientes no sean más grandes que el pan.

En general, habría que evitar «los fritos y otros aperitivos con grasa como los que llevan salsas tipo mayonesa», aconseja la doctora Monereo. En su lugar, podemos optar por alimentos más proteícos como el pulpo, los encurtidos (pepinillos, cebolletas), las vinagretas, los crudités (verduras cortadas en palitos), conservas al natural o mariscos al vapor o a la plancha. Las aceitunas, aunque tienen más calorías, no suponen un drama y son ricas en ácido oléico, beneficioso para el corazón, vitamina E y polifenoles. Nuestro jamón, ibérico o serrano, también es una buena opción. «Es una tapa estupenda, muy nutritiva, proteica y con pocas calorías, pero tomado con moderación», señala Román. Con los frutos secos, hay que ser racionales. Son saludables, pero crudos o tostados, no fritos, y en su justa medida, porque son muy calóricos.

Para esponjar la tapa, las bebidas menos calóricas, quitando el agua, que tiene cero calorías, son los refrescos light y la cerveza sin alcohol, que tiene 17 calorías/100 ml. Otro truco para hacer más ligera la cerveza o el vino es mezclarlos con gaseosa, no con refresco de limón, y añadir mucho hielo. Y un último consejo: no salir de casa con sed. Hay que quitarse la sed con agua y luego tomar con gusto en el bar la bebida que te apetezca.

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