martes, 23 de septiembre de 2014

Cuatro de cada 5 infartos se hubieran evitado con hábitos saludables



Que llevar un estilo de vida saludable previene la enfermedad cardiaca no es una novedad, pero sí lo es que cuatro de cada cinco infartos en varones se podían haber prevenido si se hubieran seguidos unos simples consejos: mantener un peso saludable, comer sano, hacer ejercicio, no fumar y moderar el consumo de alcohol. Lo afirma un estudio que se publica en «The Journal of the American College of Cardiology» que ha los datos de más de 20.000 varones.

A pesar de que la mortalidad relacionada con las enfermedades del corazón ha disminuido en las últimas décadas, la razón principal radica en los avances en los tratamientos médicos. Sin embargo, hasta este trabajo no se sabía el posible impacto real en la salud cardiovascular: ahora, señalan los autores del mismo, se sabe que la prevención mediante un estilo de vida saludable evita posibles efectos secundarios de la medicación y es más rentable para reducir la enfermedad coronaria en toda la población.

En este trabajo se ha analizado una población de 20.721 hombres suecos sanos de 45 a 79 años de edad a los que se controló durante 11 años. En concreto, los investigadores evaluaron sus modos de vida mediante un cuestionario sobre la dieta, el consumo de alcohol, el tabaquismo, el nivel de actividad física y la grasa abdominal.

Adiós al tabaco

Los resultados mostraron que, como se sospechaba, el tabaco es el principal factor de riesgo: así, los hombres en el estudio con el riesgo cardiovascular más bajo eran no fumadores, caminaban o montaban en bicicleta al menos 40 minutos al día, hacían ejercicio por lo menos una hora a la semana, tenían una circunferencia de cintura por debajo de 95 centímetros, bebían alcohol de forma moderada y seguían una dieta saludable basada en un consumo regular de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, productos lácteos bajos en grasa, cereales integrales y pescado.

Los investigadores observaron una reducción en el riesgo de infarto para cada factor de estilo de vida individual que practicaban los participantes en el análisis. Por ejemplo, seguir una dieta con un consumo moderado de alochol provocó un riesgo estimado de infarto de un 35% más bajo que el grupo de alto riesgo, es decir, aquellos que no siguen ningún factor saludable de bajo riesgo.

Sorpresa

Por ejemplo, aquellos que seguían una dieta saludable, que bebían alcohol con moderación, no fumaban, practicaban deporte y no tenían sobrepeso tenían una reducción del riesgo de infarto un 86% más bajo. «No es sorprendente que las opciones de estilo de vida saludables puedan conducir a una reducción en el riesgo de infarto», afirma la autora principal del estudio, Agneta Akesson, profesora asociada en el Instituto de Medicina Ambiental del Instituto Karolinska (Suecia). «Lo que es sorprendente es cómo se redujo drásticamente el riesgo debido a estos factores», añade.

De acuerdo con estos datos los expertos creen que la carga de enfermedad cardiovascular podría reducirse significativamente a través de programas dirigidos a los varones que promuevan un estilo de vida de bajo riesgo. Incluso en aquellos que toman medicación, se observó una reducción adicional en el riesgo de enfermedad cardiaca crónica cuando llevan un estilo de vida saludable.

«Es importante señalar que estas conductas de estilo de vida son modificables y cambiar las conductas de alto riesgo por las de bajo riesgo puede tener un gran impacto en la salud cardiovascular -afirma Akesson-. Sin embargo, lo mejor que uno puede hacer es adoptar estilos de vida saludables desde la infancia», aconseja.

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