viernes, 12 de septiembre de 2014

El ébola podría afectar a 15 países africanos más



Con más de 2.300 víctimas mortales y más de 4.000 afectados en África occidental, el peor brote de ébola de la historia no arroja ni una sola pizca de esperanza que permita avistar su fin. Esta misma semana, un estudio británico, realizado en base a predicciones, estima que otros 15 países africanos (además de los tres más afectados hasta ahora) tienen las condiciones ambientales y epidemiológicas para que la enfermedad se siga extendiendo.

El trabajo, publicado en la revista eLife, ha sido realizado por científicos de la Universidad de Oxford (en Reino Unido), que analizan el papel del murciélago como el reservorio más probable del virus del ébola.

Aunque estos animales son portadores del patógeno y son capaces de trasmitirlos a otras especies de mamíferos (incluido el ser humano), ellos mismos no presentan ningún síntoma ni se ven afectados por la enfermedad. Y aunque el consumo de carne de murciélago no es suficiente para resultar infectado, las prácticas de caza y cocinado de su carne cruda que se llevan a cabo en algunos países africanos sí facilitan la transmisión del ébola a humanos.

Teniendo en cuenta la presencia de estos animales y sus patrones migratorios, el equipo de Nick Golding en el departamento de Zoología, calcula que además de los tres países afectados en el actual brote (Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona, donde se ha dado el brote de forma endémica), otros 15 países tienen las condiciones propicias para tener algún caso de ébola en humanos.

Se trataría de Nigeria, Camerún, la República Centroafricana, Gana, Liberia, Sierra Leona, Angola, Togo, Tanzania, Etiopía, Mozambique, Burundi, Guinea Ecuatorial, Madagascar y Malawi. En el pasado, la enfermedad ha causado brotes también en Congo, Sudán, Costa de Marfil, Gabón, Uganda o Sudáfrica.

"Eso no quiere decir que la transmisión a humanos sea inevitable en estos territorios", añade eso sí con cautela el autor principal, "sólo que se dan las condiciones ambientales y epidemiológicas para que eso ocurra".

El ejército de EEUU, sin preparación

Pero más allá de predicciones, la situación actual ya preocupa bastante por sí sola. De hecho, a pesar del mandato del presidente de EEUU para que el ejército se implique de manera más directa en el control de este brote, ya han surgido algunas voces asegurando que los militares no están suficientemente preparados para tratar con un virus de este tipo.

Ha sido a través de las páginas del diario The Washington Post, donde Nancy Lindborg, de la Agencia estadounidense de Desarrollo Internacional, ha advertido de que ni siquiera el poderoso ejército estadounidense dispone "de un cuadro de expertos con experiencia en tratar este tipo de epidemias".

A pesar de su enorme potencial logístico, y de que el Ejército ha anunciado ya la puesta en marcha de varios hospitales y laboratorios bien equipados sobre el terreno, Lindborg señala que su personal carece de la suficiente preparación ante una enfermedad como el ébola.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) está en la actualidad formando a unos 500 profesionales sanitarios en Liberia, el país donde la hemorragia parece más descontrolada por ahora, y todos los datos señalan que precisamente médicos y enfermeros son uno de los grupos más vulnerables ante la enfermedad.

Los datos de la OMS hablan de unos 240 sanitarios infectados en el transcurso del brote (que se inició el pasado mes de marzo), de los que la mitad de ellos habría fallecido.

De hecho, también esta semana, otro artículo publicado en Annals of internal Medicine' , alertaba de que la fatiga y el cansancio emocional de los especialistas que están atendiendo a los pacientes podía hacer que incumpliesen algunas normas básicas de seguridad a la hora de quitarse los trajes, guantes y gafas protectores, aumentando así su riesgo de contagio.

Según el comentario de Trish Perl y Noreen Hynes, especialistas en enfermedades infecciosas de la Universidad Johns Hopkins (EEUU), cómo se quiten este material después de atender a los pacientes es clave para su propia autoprotección. Aunque admiten que es fácil que la fatiga, y el propio peso del equipo, les lleve a cometer pequeños fallos (como limpiarse el sudor tras quitarse la protección después de horas encerrados y con humedad bajo el mono protector).

Tanto Lindborg como ambos especialistas destacan en este caso la labor de la ONG Médicos Sin Fronteras, que lleva actuando en los tres países afectados desde el principio, y que ha puesto en marcha incluso un protocolo para mitigar los riesgos asociados a la operación de quitarse el equipo de protección.

"A pesar de su naturaleza letal, la transmisión del ébola puede frenarse con intervenciones sencillas", concluyen Perl y Hynes.

Sin embargo, tanto la OMS como otros organismos internacionales insisten en que es necesario destinar más fondos para frenar este problema. La OMS precisaba que eran necesarios un mínimo de 490 millones de dólares (379 millones de euros). Aunque algunos estamentos ya se han movilizado, como el Banco Mundial que anunciaba a principios de agosto una donación de 200 millones de dólares (149 millones de euros) en fondos de emergencia o el reciente compromiso de la fundación de Bill y Melinda Gates con 50 millones de dólares (unos 38 millones de euros), está claro que todavía son necesarias más ayudas para combatir este brote que puede ampliarse todavía mucho más de lo que se ha visto hasta ahora.

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