jueves, 6 de febrero de 2014

La presión arterial alta en la adolescencia aumenta el riesgo futuro de enfermedad cardiovascular



La presión arterial elevada en jóvenes de 18 años es una señal de advertencia de que desarrollarán enfermedad cardiovascular más tarde en la vida y que es el momento de comenzar la prevención, según concluye un gran estudio nacional de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern, en Chicago, Estados Unidos.

El trabajo, que se publica este martes en 'Journal of the American Medical Association', también encontró distintos patrones de presión arterial entre las edades de 18 y 55 años que muestran a las personas con alto riesgo de calcificación de las arterias coronarias, un marcador de enfermedad cardiaca, en la mediana edad. También conocido como endurecimiento de las arterias, estos depósitos de calcio pueden reducir las arterias coronarias y aumentar el riesgo de ataque al corazón.

"Esto demuestra que la presión arterial en la adultez temprana puede afectar al riesgo de enfermedad cardiaca más adelante en la vida", afirma Norrina Allen, autora del estudio y profesora asistente de Medicina Preventiva en Northwestern. "No podemos esperar a llegar a la mediana edad para hacerle frente. Si podemos evitar antes que su presión arterial aumente, se puede reducir el riesgo de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares futuros", aconseja esta experta.

Más del 33 por ciento de los adultos estadounidenses tienen hipertensión. En la actualidad, el enfoque clínico es evaluar el riesgo de la presión arterial en la mediana edad o más y no tener en cuenta la forma en que puede haber cambiado o aumentado con la edad. El seguimiento a largo plazo de los patrones de la presión arterial a partir de la edad adulta permitirá determinar con más precisión los individuos en riesgo de enfermedades del corazón, así como una prevención más temprana y eficaz, según los científicos.

"Si vemos a personas de entre 25 y 30 años que caen en uno de estos patrones, podemos predecir donde estarán más adelante en la mediana edad", señala Allen. "Entonces, podremos prescribir cambios de estilo de vida tales como aumento de la actividad física o una dieta mejor, que puede evitar que desarrollen hipertensión y un mayor riesgo de la enfermedad", agrega.

"En las personas con presión arterial más alta, la intervención temprana sobre el estilo de vida y con la medicación, cuando sea necesario, es importante", subraya el autor principal, Donald Lloyd-Jones, presidente de Medicina Preventiva en Feinberg y cardiólogo del 'Northwestern Memorial Hospital', en Chicago. "A pesar de que la presión arterial puede bajar rápidamente con medicación, el daño al corazón y los vasos sanguíneos que se produce por el tiempo pasado con la presión arterial elevada tiende a permanecer", agrega.

El estudio utilizó datos de 4.681 participantes en el 'Coronary Artery Risk Development in Young Adults Study' desde 1985-1986 y durante 25 años de seguimiento. Los participantes (hombres y mujeres blancos y negros) tenían entre 18 y 25 años de edad al inicio del trabajo y eran de cuatro sitios urbanos: Chicago, Birmingham, Minneapolis y Oakland.

El grupo de mayor riesgo tenía la presión arterial elevada a los 18 años, que se convirtió en presión arterial alta en la mediana edad y eran cuatro veces más propensos a presentar calcificación de las arterias coronarias. Los grupos con presión arterial elevada o en aumento presentaron el mayor riesgo de desarrollar calcificación de las arterias coronarias. El estudio también encontró los afroamericanos y los fumadores eran más propensos a experimentar un rápido incremento en la presión arterial durante la mediana edad, lo que les sitúa en mayor riesgo de enfermedades del corazón.

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