lunes, 3 de febrero de 2014

Beneficios de comer despacio



En ocasiones no es sólo cuestión de tiempo sino de hábito la opción de comer más o menos deprisa. Comer despacio es una forma 'sencilla' de aportar salud al organismo y eliminar el estrés de una parte tan importante de la rutina diaria.

Menor consumo calórico: las señales químicas que el estómago envía al cerebro para informarle de que se ha consumido la cantidad suficiente de alimentos suponen un intervalo de tiempo a tener en cuenta para aminorar el ritmo al que se come. Un estudio dirigido por Meena Shah, de la Universidad Cristiana de Texas (Estados Unidos) señala que las personas con un peso normal que comen más despacio ingieren una cantidad menor de calorías.

Aumento de la saciedad: el estudio de Shah, realizado en personas con peso normal y con sobrepeso, muestra que al acabar de comer, la sensación de hambre es menor tras finalizar aquellas comidas que se realizan a un ritmo más pausado, independientemente del peso de la persona.

Menos molestias digestivas: el hipo o los gases pueden presentarse más a menudo dada la rapidez con la que se come, ya que junto con los alimentos puede llegar al organismo una mayor cantidad aire. Otro estudio, en este caso de la Universidad de Carolina del Sur (Estados Unidos) y publicado en la 'American Journal of Gastroenterology', afirma que comer deprisa puede dar lugar a un tipo concreto de indigestión llamado reflujo gastroesofágico.

Más placer para los sentidos: una comida a toda prisa impide que el gusto, la textura, el aroma y el color de los alimentos que participan en el plato se disfruten mientras se está comiendo. Más tiempo para comer se traduce en más tiempo para agradar al paladar y al olfato. Sin lugar a dudas que será uno de los momentos del día más adecuados para disipar parte del estrés acumulado.

Mejor hidratación: el estudio de Shah, publicado en 'Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics' muestra que quienes participaron en una comida más relajada consumieron más cantidad de agua. Shah concluye que el mayor consumo de agua al comer despacio probablemente produce la distensión del estómago y contribuye a un menor consumo de alimentos.

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