lunes, 11 de febrero de 2013

Mi médico se llama Twitter



Twitter como una herramienta de salud pública. Esto es lo que trata de demostrar un equipo de investigadores de la Universidad de Rochester (EE.UU.) que ya el pasado año mostró la utilidad de Twitter para predecir las probabilidades de que un tuitero se pusiera enfermo; ahora, el mismo equipo ha analizado el papel de esta red social para valorar otros parámetros -estado social, exposición a la contaminación, interacciones personales, etc.- y ver su influencia sobre la salud pública.

Para los investigadores, la red social sería una sencilla y barata herramienta para conocer, por ejemplo, cuantas personas están afectadas de gripe. «Si quieres saber cuántas personas están enfermas en una determinada población la mejor forma es hacer una encuesta poblacional; sin embargo, esta vía es cara y no muy rápida; sin embargo, con Twitter podemos tener estos datos de una forma sencilla, rápida y barata», asegura Adam Sadilek, de la Universidad de Rochester. Podemos, explica, observar lo que se dice en la red y utilizar esa información para hacer predicciones de salud. Además, debido a que muchos tweets está geolocalizados, conocer con exactitud la localización del usuario.

El hecho de recopilar toda esta información permite a los investigadores no sólo saber, en el espacio y en el tiempo, lo que la gente dice en sus tweets, sino también dónde y cuándo. Así, al seguir a miles de usuarios de Twitter y sus vidas, se podría estimar las interacciones entre dos usuarios y entre los usuarios y su entorno.

Salud Pública

En un trabajo que se presenta hoy en una conferencia internacional en Roma (Italia), Sadilek muestra cómo este nuevo modelo contempla muchos de los factores que afectan la salud y cómo puede complementar los estudios tradicionales de salud pública.

El equipo de Sadilek, a partir de los tweets recogidos en la ciudad de Nueva York durante un mes, analizó factores como la frecuencia con la que una persona toma el metro, va al gimnasio o un restaurante en particular, a una fuente de contaminación y su estatus social. En total se valoraron 70 parámetros. A continuación, analizaron si éstos tenían un impacto positivo, negativo o neutro en la salud de los usuarios.

Aunque algunos de sus resultados no se podrían catalogar de sorprendentes -por ejemplo, las fuentes de contaminación parecen tener un efecto negativo sobre la salud-, el investigador destaca que ésta es la primera vez que se recoge este efecto a través de una red social en una población muy amplia.

El informe también revela que, cualquier actividad que involucre el contacto humano, se relaciona con un aumento significativo de los riesgos de salud. Por ejemplo, incluso aquellas personas que acuden regularmente al gimnasio enferman más a menudo que las menos activas, mientras que las que sólo hablan de ir al gimnasio, pero en realidad nunca van, tienen una mayor probabilidad de caer enfermas.

Rastreador de gérmenes

La aplicación que Sadilek y Henry Kautz han desarrollado se denomina GermTracker (rastreador de gérmenes). La aplicación atribuye una serie de códigos de color a los usuarios (de rojo a verde) en función de su salud obtenidos a través de sus tweets en 10 ciudades de todo el mundo. Utilizando los datos del GPS, la aplicación puede colocar a todas estas personas en un mapa.


Según Sadilek, la aplicación puede servir para tomar decisiones personales sobre la salud individual. «Por ejemplo, evitar una estación de metro si está llena de gente enferma». Pero además, sugiere, «podría ser usada, junto a otros métodos, por gobiernos o autoridades locales para tratar de entender los brotes epidémicos la gripe».

De hecho, en plena temporada de gripe en EE.UU., los investigadores ha comprobado cómo ha aumentado el número de personas con gripe en la red a través del GermTracker personas -más de 10.000 personas visitaron la web de GermTracker algunos días de enero-.

Algoritmo

¿Cómo funciona? Es muy sencillo, explica. «Se basa en el aprendizaje». Diseñaron un algo algoritmo para distinguir entre mensajes de twitter que sugieren el usuario está enfermo o no. «Es como enseñar a un bebé a hablar», dijo Sadilek. En una primera fase generaron 5.000 tweets que habían sido clasificados de forma manual para que el algoritmo pudiera empezar a distinguir las palabras y las frases asociada con enfermedad. «Necesitábamos que el algoritmo pudiera entender que alguien que dice 'estoy enfermo y en la cama' deben caracterizarse como enfermo, pero otros como 'estoy harto de conducir con este tráfico', no».

Además, la aplicación mejora el algoritmo. Cada vez que alguien entra en la aplicación y hace clic en uno de los puntos de colores que representan a los usuarios de Twitter, puede ver el tweet específico que hizo que se clasificara de una u otra forma; a continuación la aplicación solicita que el usuario evalúe si la clasificación es correcta o no. Es decir, el algoritmo se retroalimenta y aprende de sus errores.

Los autores han comenzado dos colaboraciones con investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rochester. «El objetivo es vincular las predicciones de Twitter con los estudios clínicos sobre la gripe » explica Kautz. También están trabajando con el Departamento de Psiquiatría para aplicar esta técnica con el fin de controlar y medir los factores que afectan la depresión y otros trastornos psicológicos.

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