jueves, 26 de diciembre de 2013

No deje los frutos secos en el embarazo



Cuidado con el café, ojo con los fármacos y las grasas... Cuando una mujer se queda embarazada, los consejos sobre sus hábitos de vida se multiplican tanto por voces expertas como por su entorno más cercano. Y aunque muchos de estas recomendaciones son ciertas, otras no lo son o dejan de serlo. Uno de los focos de estas advertencias ha sido durante mucho tiempo los frutos secos pues se vinculaban con un mayor riesgo de alergias en los descendientes. Ahora, este consejo parece que queda relegado al pasado.

Con el aumento de las alergias alimenticias en los últimos 10 años, donde el número de personas con estos problemas se ha duplicado, los niños también han sufrido un incremento de estas reacciones a ciertos alimentos. En el caso de los pequeños, las alergias más comunes son las producidas por cacahuetes, leche y mariscos, aunque parece que en España las visitas más frecuentes por estos problemas se deben a las relacionadas con frutas frescas como melocotón, melón, kiwi, plátano o sandía. No obstante, los frutos secos, si se toman en su conjunto, también son una fuente considerable de estas urgencias y a los cacahuetes hay que sumar alergias a la nueces y avellanas.

Diferentes estudios médicos habían vinculado en la década de los 90 la ingesta de estos frutos secos durante el embarazo con un mayor riesgo de desarrollar una alergia a estos alimentos en los futuros hijos, pero otros no habían evidencia esa relación. No obstante, durante muchos años las guías clínicas recomendaban evitar su ingesta en el periodo de gestación y hasta que el niño cumplía los tres años.

Para aclarar esta confusión, investigadores del Hospital Infantil de Boston llevaron a cabo un estudio prospectivo, cuyos datos publica la revista JAMA Pediatrics en el que incluyeron a 10.907 participantes nacidos entre enero de 1990n y diciembre de 1994, cuyas madres habían registrado su alimentación durante su embarazo, como parte del estudio Nurses' Health II. Posteriormente, registraron los casos de alergias infantiles a frutos secos que desarrollaron algunos de estos niños y compararon la alimentación que habían llevado sus madres.

De los 308 casos de alergias alimenticias, de las que 140 fueron a frutos secos, se comprobó que la incidencia de casos fue significativamente inferior (cinco veces menos) entre aquellos niños cuyas madres habían tomado frutos secos durante su gestación (más de cinco veces al mes) que entre los pequeños de madres que habían evitado estos alimentos.

"Cuantos más frutos secos consumieron las madres, menor fue el riesgo para su hijo. Nuestro estudio apoya la hipótesis de que una exposición temprana al alérgeno aumenta la probabilidad de tolerancia y por tanto disminuye el riesgo de alergias alimentarias en la infancia. No obstante, se requerirían estudios adicionales para replicar estos resultados. Mientras tanto, nuestros resultados apoyan la reciente decisión de rescindir la recomendación de que todas las madres deberían evitar los frutos secos durante el embarazo y la lactancia", concluyen estos investigadores en su estudio.

Para Ruchi Gupta, del departamento de Pediatría y Programas para la Salud Materna e Infantil del Instituto de Salud Pública de la Universidad de Northwestern, en Chicago (EEUU), son precisas más investigaciones que incluyan una mejor comprensión de cómo la dieta maternal afecta en el desarrollo de alergias alimentarias, para "entender mejor el porqué de que más y más niños estén desarrollando alergias alimentarias y de cómo prevenirlas. Una vez hayamos comprendido el porqué, seremos capaces de dar un consejo seguro y elaborar más recomendaciones preventivas y específicas".

Por su parte, el doctor Michael Young, del Hospital Infantil de Boston y principal autor de este estudio, señala que "nadie puede asegurar si las recomendaciones de evitar los frutos secos durante el embarazo están relacionadas con el aumento de estas alergias detectadas a finales de los 1990 y principios de 2000, pero una cosa sí es cierta: no dejaron de aumentar". Porque no es una relación causa-efecto, "no podemos decir con certidumbre que comer más frutos secos en el embarazo prevendrá la alergia a estos alimentos en niños, pero sí podemos decir que su consumo durante la gestación no causa alergia en la infancia".

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