miércoles, 4 de diciembre de 2013

Los microorganismos contraatacan



Uno de los principales avances del siglo pasado fue el descubrimiento de la penicilina, en 1928, que en la década de los cuarenta, con su producción a gran escala, supuso un freno importante a las enfermedades infecciosas y cambió el curso de la historia de la medicina. Antes del descubrimiento de este antibiótico, miles de personas morían por enfermedades bacterianas como la neumonía o las infecciones quirúrgicas. Casi un siglo después, las bacterias han plantado cara a los antibióticos y se han hecho resistentes a ellos, lo que significa que estos fármacos resultan ineficaces para combatir algunas infecciones, en especial las del tracto urinario, las de la piel o neumonía, que se hacen más frecuentes con la edad, debido en parte al deterioro de la función inmunitaria. Algunas bacterias son ya resistentes a varios antibióticos al mismo tiempo. Como ejemplo, Staphylococcus aureus, que produce una amplia gama de infecciones, desde cutáneas a neumonía. La OMS ha mostrado su preocupación al respecto: «No tomar medidas hoy significa que no haya curación mañana».

¿Qué hacemos mal?

En la mayoría de los Estados europeos la resistencia a los antimicrobianos está aumentando y España está por encima de la media europea. Un buen ejemplo es Escherichia coli, una de las bacterias que forman parte de la flora intestinal humana y de gran prevalencia en patología infecciosa. Según la red oficial europea de vigilancia de la resistencia a antibióticos (EARSS), la resistencia a ciprofloxacino, uno de los fármacos que la combate, en España ha aumentado considerablemente.

«Hay que distinguir entre resistencia a antibióticos fuera y dentro de los hospitales. España ha hecho un gran esfuerzo y ha reducido el consumo de antibióticos en la comunidad. Por ejemplo, al neumococo, que produce frecuentemente infecciones respiratorias», explica el doctor José María Aguado, Catedrático de Medicina y Jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario 12 de Octubre. Sin embargo, advierte, «en los hospitales, la resistencia está aumentando de manera muy alarmante y no se da a conocer la magnitud de este problema». Entre las causas: uso frecuente de antibióticos de amplio espectro; un número elevado de pacientes que precisan ingresar en unidades de cuidados intensivos; y presencia de otros pacientes con enfermedad crónica o aguda que precisan hospitalización prolongada y que suelen albergar bacterias resistentes a los antibióticos.

Retroceso

El principal problema lo plantean las «superbacterias», que han logrado hacerse resistentes a varios antibióticos a la vez: «algunas, como los bacilos Gram negativos, pueden ser resistentes prácticamente a todos los antibióticos disponibles en este momento. Es un problema mundial. Pero España tiene problemas añadidos. Otros países han utilizado los antibióticos en el hospital de manera más precavida y con menos uso de antimicrobianos» explica Aguado. A esto hay que añadir que las bacterias también viajan, en este mundo globalizado porque las llevamos siempre encima. Y con ello intercambian la información para resistir a los tratamientos.

¿Podríamos retroceder a una situación semejante a la anterior al descubrimiento de la penicilina? El doctor Aguado no lo descarta: «No se trata de generar alarma pero en algunos casos, aún puntuales, nos encontramos con la imposibilidad de tratar a un paciente por resistencia a todos los antibióticos actuales. Es importante recordar que la infección en los hospitales supone un importante gasto sanitario y es la principal causa de muerte prevenible», explica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario