lunes, 30 de diciembre de 2013

Estudian cómo las lesiones influyen en los resultados de un equipo



"Uno no espera tener tal cantidad de lesiones. No nos trastornan en gran medida, aunque sí perturban el equilibrio del equipo. Vamos a tener que repensar con qué equipo jugar, pero cuando se ponga en marcha no habrá que preocuparse". - Sir Alex Ferguson (noviembre de 2011).

Por primera vez en la historia de la Premier League, el título de la temporada 2011-2012 se decidió por la diferencia de goles. Después de 38 partidos, Manchester City y Manchester United empataban a puntos al frente de la tabla de clasificación. Mismas victorias, mismos empates, mismas derrotas. Los citizens se llevaron la copa coronada de 15 kilos a su sala de trofeos por un pequeño puñado de goles de diferencia. Se podría pensar que la igualdad entre estos dos equipos fue tan grande que cualquiera podría haber ganado la competición durante esa temporada.

Sin embargo, hay un dato en el que los diablos rojos y sus molestos vecinos no puntuaron igual: las lesiones. Aquella temporada, el United fue el equipo que más lesiones acumuló de toda la Premier. Los de Ferguson sufrieron nada menos que 39 lesiones relevantes (al menos dos semanas de baja) que sumaron un total de 1.681 días de baja entre todos los jugadores del equipo, según recoge la web especializada Physio Room. Vidic, el capitán y muro de su defensa, se perdió 23 partidos por culpa de los ligamentos; Fletcher, 22; Owen, 19; y Rafael, 26. También cayeron Ferdinand, Nani, Rooney, Carrick, Valencia, Park y un larguísimo etcétera hasta llegar al inmortal Giggs, que se perdió seis encuentros.

Mientras, el City sufrió sólo 7 lesiones en la temporada y 186 días de baja en total, una décima parte que sus rivales. El equipo de Roberto Mancini fue el club que menos tuvo que usar la camilla de toda la liga inglesa y fue el que se llevó el campeonato. Ante los medios, Ferguson trataba de quitarle importancia pero sin esa plaga bíblica que golpeó a su equipo la Premier hubiera sido suya. El escocés, muy en su línea, prefería echarle la culpa a Mancini y a su influencia sobre los árbitros mientras su vestuario se convertía en el hospital de campaña de los alemanes en Stalingrado.

El mejor entrenador es el que aleja a sus jugadores de la enfermería. Contando con su equipo técnico, obviamente. A la hora de fichar al míster, los presidentes deberían fijarse primero en el número de lesiones que tienen en sus equipos cada temporada, porque se trata de uno de los factores más determinantes del fútbol. Por un lado parece obvio y por otro lo olvidamos con demasiada frecuencia. Sin embargo, por primera vez tenemos un estudio serio con el que atizarle a los responsables de los clubes para que lo capten.

Los grandes de Europa

"La prevención de lesiones debe ser la máxima prioridad para el cuerpo técnico. Nuestros datos muestran claramente que cuando un equipo logra mantener baja la carga de lesiones, las posibilidades de éxito del equipo en esa temporada se incrementan notablemente", explica el investigador sueco Martin Hägglund. Acudimos a él porque, junto a su equipo de la Universidad de Linköping, acaba de publicar un trabajo científico de los que, como dice el tópico, marca un antes y un después. Con respaldo de la UEFA, Hägglund consiguió que el equipo médico de los 24 clubes más importantes de Europa (Real Madrid, F.C. Barcelona, Bayern, Borussia, Milan, Inter, Juve Liverpool, Chelsea... todos los grandes) le mantuviera mensualmente informado de la situación médica de todos sus futbolistas entre los años 2001 y 2012.

En esas once temporadas, durante más de un millón de horas expuestos a percances en competición y en entrenamientos, los jugadores sufrieron 7.792 lesiones (3395 entrenando, 4397 en partidos). De media, los futbolistas estuvieron disponibles para saltar al campo en el 86% de los partidos. Lo bueno del big data, el análisis de ingentes cantidades de información, es que se puede cruzar y procesar en tantas direcciones que puede ser infalible a la hora de proporcionar conclusiones.

En el caso de Hägglund, encontraron una fuerte correlación (negativa, claro) entre el número de lesiones y el éxito deportivo: "Hemos sido capaces de demostrar científicamente que si un equipo logra mantener bajo el número de lesiones, las posibilidades de éxito en su liga y en copas internacionales se incrementa notablemente", determina Hägglund. "Muchos de los que trabajamos dentro de la familia del fútbol pensábamos que la prevención de las lesiones y el éxito del equipo van de la mano, pero ahora hemos proporcionado datos concretos de esa correlación en uno de los estudios epidemiológicos más grandes entre equipos de alto nivel", asegura este investigador y fisioterapeuta.

Invertir en salud, invertir en éxitos

Hägglund consiguió montar este proyecto permanente de supervisión de las lesiones en los grandes clubes gracias a la creciente preocupación de la UEFA por el estado físico de los futbolistas. Según lo entiende este investigador sueco, los clubes profesionales deben invertir mayores recursos en mantener a sus empleados sanos "y ahora les hemos proporcionado un incentivo más fuerte para hacerlo". "El éxito del equipo en las competiciones nacionales e internacionales es la principal prioridad del deporte profesional y ahora hay pruebas de que se puede lograr este objetivo dando prioridad al trabajo preventivo contra las lesiones", defiende.

Lo que habría que trasladar a la mentalidad del mundo del fútbol es que cada partido que se pierde un jugador es un lastre para todo el equipo y, sobre todo, un tropiezo que se puede evitar. La mayoría de las lesiones se dan en los músculos y tendones que van de los isquiotibiales a la ingle, junto a los esguinces en los ligamentos y los problemas en las articulaciones de la rodilla y el tobillo. Y la medicina sabe ya que todas son lesiones que se pueden evitar con una adecuada prevención, junto a otros muchos factores que están descubriéndose estudio a estudio, desde estrenar botas a jugar demasiados minutos en una temporada.

Ahora también sabemos que, entre la élite europea, es más común lesionarse en partidos perdidos y empatados, que cada equipo tendrá por temporada unos siete desgarros en los isquios y que sufrirá unas ocho o nueve lesiones graves (más de cuatro semanas de baja). Datos que desmienten, además, el tópico de que el fútbol es cosa de lloricas: en comparación con otros deportes, "la incidencia de lesiones durante un partido entre futbolistas profesionales es alta".

Prevenir lesiones, mejor que llorar al árbitro

Otro ejemplo infalible de la importancia de la prevención son las lesiones mal curadas: a mediados de la década pasada la tasa de recaídas superaba el 20% y en la actualidad ronda el 12%. "Esto debería proporcionar un fuerte incentivo para que los entrenadores y directivos sigan invirtiendo en sus departamentos médicos y en recursos para desarrollar un trabajo preventivo continuo y a largo plazo", reclama Hägglund. Las lesiones no son fortuitas, no son cuestión de suerte, hasta las lesiones derivadas de una grave entrada o un mal gesto pueden mitigarse.

El mayor interés del estudio está en que no se comparan equipos distintos, con diferentes capacidades deportivas y económicas (plantillas más amplias para rotar jugadores o más infraestructura para fichar fisios, por ejemplo). Se comparan consigo mismos, con su propio rendimiento temporada a temporada en función de la carga de lesiones y de la gravedad de las mismas.

Cuando los equipos reducen el daño, mejoran su posición en el campeonato nacional y aumentan su coeficiente de UEFA, lo que implica que llegan más lejos en Champions o Europa League. La pasada temporada, las lesiones se dispararon un 400% entre los jugadores del City y no lograron revalidar el título. Ese mismo año, el último de Ferguson en el banquillo de Old Trafford, el Manchester United redujo su carga de lesiones en un 35% y ganaron una posición, haciéndose con la Premier. Y más de uno pensando en los árbitros.

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