lunes, 16 de diciembre de 2013

Las muertes por intoxicación alimentaria son excepcionales



El caso de la muerte de tres miembros de una misma familia en Sevilla se mantiene bajo secreto de sumario. Poco se sabe aparte de que los padres (de 50 y 61 años) y una de las dos hijas (de 14 años) murieron el sábado pasado tras un cuadro de intoxicación alimentaria que acabó con sus vidas en apenas unas horas y mantiene ingresada a la segunda de las niñas, de 13 años. En un principio se hablaba de comida caducada o de algún elemento químico contenido en alguno de los alimentos que ingirieron en la cena del viernes, cuando empezaron los síntomas (diarreas, náuseas y vómitos). Pero, de momento, todo son hipótesis y especulaciones. Aún se esperan los resultados de las autopsias.

¿Qué tipo de alimentos podrían causar una reacción tan grave y tan inminente? Como explica María Casadevall, de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN), "aquellos que tienen una bacteria concreta, Clostridium botulinum, capaz de fabricar una toxina que puede causar la muerte de personas en pocas horas". Cabe señalar, agrega, que esta bacteria "sólo puede crecer en condiciones muy concretas, asociadas a latas de conservas industriales (golpeadas, perforadas...), conservas o embutido de fabricación doméstica". Basta con que entre oxígeno para que se produzca el crecimiento de la bacteria. "Existe más riesgo de que ocurra en casa, por eso hay que ser muy estrictos con las conservas domésticas". Primero, calentar el recipiente a 100 grados durante unos 15 minutos. Después, introducir el alimento, cerrarlo muy bien y calentarlo al baño maría otros 15 minutos, al menos".

En este tipo de intoxicación "aparecen náuseas, vómitos, cansancio, vértigo y acabaría provocando una parálisis respiratoria que terminaría con la muerte del individuo", señala Casadevall. "Esta toxina disminuye la capacidad ventilatoria con mucha rapidez y afecta al sistema simpático y parasimpático".

Podría haber sido el caso de la familia de Sevilla. Pero también podría haber sido salmonelosis o el exceso de algún aditivo añadido de forma accidental en algún alimento. En cuanto a las fechas de caducidad, subraya la experta, "sólo son un concepto de calidad alimentaria y nivel nutritivo, pero no marcan un daño así, tan grave y tan rápido".

Lo cierto, asegura Casadevall, es que, aunque las intoxicaciones alimentarias con cuadros leves (náuseas, vómitos, cefaleas) son relativamente frecuentes (unas 8.000 al año -unas 5.000 por salmonella-), "las muertes por intoxicación alimentaria son excepcionales".

Otro de los alimentos que pueden desencadenar esta situación tan inmediata son las setas. "Una intoxicación con setas venenosas puede producir la muerte en pocas horas", agrega la especialista.

Además de la bacteria Clostridium botulinum, "hay otras que también pueden causar la muerte. Se encuentran, sobre todo, en la carne y el pescado crudo. El consumo de estos alimentos sin cocinar aumenta, por lo tanto, el riesgo de intoxicación alimentaria grave", argumenta Casadevall.

No obstante, el efecto siempre depende del estado de salud del consumidor. "Hay perfiles que tienen más riesgo, como los niños, las embarazadas, las personas mayores y los individuos con el sistema inmune deprimido".

Mucho se está especulando sobre el nivel soioeconómico de la familia de Sevilla y sobre sus posibilidades de acceso a la comida. Aunque aún no hay información clara al respecto, una cosa sí remarca la especialista y es que "si una persona no se alimenta correctamente, su sistema inmunitario estará en malas condiciones y opone menor resistencia a los microorganismos que puedan causar intoxicación".

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