jueves, 14 de noviembre de 2013

'Cada euro invertido en diabetes es una apuesta por la salud'



Como más de cinco millones de españoles, Ascensión Sánchez convive a diario con la diabetes. Hace casi dos décadas que la enfermedad llegó a su vida, así que sabe bien lo que supone enfrentarse a ella: "Con la diabetes se vive 24 horas al día, no puedes ignorarla, pero tampoco dejar que controle tu vida", señala.

Desde aquel día de 1994 en que, con 23 años, le comunicaron que padecía una diabetes tipo 1, esta madrileña ha aprendido a controlar su enfermedad con ayuda de los profesionales médicos y muchos pinchazos de autocontrol. De las jeringuillas pasó -con mucho esfuerzo personal- a la bomba de insulina y, al contrario que en los primeros años, hoy puede comunicarse con los profesionales que la atienden a través del correo electrónico. Pero teme que los avances se queden en el camino lastrados por la situación económica.

"Ya estoy notando retrasos en las consultas y limitaciones en los análisis de las revisiones. Personalmente aún no he sufrido restricciones en el accesos al material, pero conozco casos cercanos de personas con diabetes tipo 2 con problemas para acceder a las tiras que se utilizan para medir la glucosa", explica.

"El autocontrol es básico para manejar la diabetes. Así que recortar en recursos básicos como las tiras sólo supone un ahorro momentáneo que, en realidad, va a suponer un gasto mucho mayor en poco tiempo", subraya esta informática, que dirige un departamento técnico en una importante multinacional.

Una diabetes mal controlada, confirma Alfonso López-Alba, endocrinólogo del Hospital de Jove de Gijón, aumenta exponencialmente los gastos sanitarios. Porque el exceso de azúcar en sangre favorece la aparición de incontables complicaciones, como los problemas cardiovasculares, renales, o de retina, entre otros. Y eso supone más recursos, más hospitalizaciones, más pacientes en diálisis o que necesitan una amputación...

Los costes directos de la enfermedad

Junto a otros especialistas españoles, López-Alba ha publicado recientemente un estudio sobre los costes directos que la diabetes y sus complicaciones provocan en el sistema nacional de salud.

Según sus datos, la enfermedad cuesta a las arcas públicas unos 5.809 millones de euros, lo que supone un 8,2% del gasto sanitario total. En realidad, como reconoce López-Alba, estas cifras son una "estimación muy conservadora" de la situación ya que, dado el elevado infradiagnóstico de la diabetes, el importe real podría ser muy superior.

Los datos del estudio SECCAID en el que ha participado López-Alba señalan que gran parte de los gastos que acarrea actualmente la diabetes serían evitables con un mejor control de la enfermedad.

"Un 50% de las complicaciones son evitables con un adecuado seguimiento, con lo que eso supone tanto en términos de gastos como de sufrimiento humano", señala. Sin embargo, continúa, hay un "triple desconocimiento" -por parte de pacientes, profesionales y políticos-que impide un mejor monitorización de la enfermedad y una mayor optimización de los tratamientos.

En este sentido, López-Alba recuerda que, en lo que a la diabetes se refiere, "cada euro que se invierte supone la mejor apuesta por la salud". Porque, si la tendencia no se frena, el menejo de la diabetes puede poner en peligro la sostenibilidad de los sitemas de salud.

"Es una de las pocas enfermedades que podemos combatir con herramientas, tanto farmacológicas como educativas", señala el especialista, quien insiste en que la sociedad no puede permitirse el lujo de dejar pasar la oportunidad de hacer frente a la diabetes.

Si el paciente y el profesional están implicados y cuentan con el debido apoyo del sistema, añade el endocrinólogo, se puede hacer frente a la enfermedad.

Asunción Sánchez pide la misma coordinación, una mayor atención a las estrategias preventivas y el fomento de la formación continuada del paciente.

"Muchas veces las asociaciones hacen esta labor educativa, que es muy útil para el paciente", comenta.

Gracias a su determinación y su esfuerzo por conocer mejor su enfermedad, Sánchez ha conseguido que la diabetes no le impida hacer nada en la vida. "Tengo un buen trabajo, he sido madre, viajo... Lo único es que mis bolsos siempre son grandes. Hay que tener espacio para las tiras, el medidor o el azúcar que van siempre conmigo", concluye.

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