miércoles, 26 de junio de 2013

Para dejar de fumar, mejor un cigarrillo electrónico



El potencial de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar parece, según un estudio que se publica en PLoS ONE, es mayor de lo que se creía. En el trabajo, realizado sobre un grupo de personas que no tenía intención alguna de dejar de fumar, el 13% abandonó el hábito tabáquico y así seguía al cabo de un año.

Aunque el estudio no se diseñó considerado como una prueba para dejar de fumar, más de la mitad de los participantes lograron reducir el consumo de tabaco poco después de que comenzaran a utilizar los cigarrillos electrónicos. Y, además, el porcentaje de los que dejaron de fumar totalmente rivaliza con los mismos resultados que se obtienen con los medicamentos.

«El principal mensaje que nos deja del estudio es que podemos usar estos productos como una extraordinaria herramienta para el control del tabaco», aseguró a Reuters Health Riccardo Polosa, autor principal del nuevo estudio y profesor de la Universidad de Catania (Italia). Este parece ser el primer ensayo clínico realizado con cigarrillos electrónicos. Hasta ahora, había evidencias extraídas a partir de encuestas, pero este es el primer estudio serio.

Vapor de nicotina

Los cigarrillos electrónicos se introdujeron por primera vez en China en 2004. Los dispositivos alimentados por baterías permiten a los usuarios inhalar vapores de nicotina que no contienen el nocivo alquitrán y monóxido de carbono presente en el humo del tabaco. Así, mientras que estudios anteriores habían examinado el uso de los cigarrillos electrónicos, en esta ocasión es la primera vez que se ha controlado a cientos de fumadores durante un año entero. Sin embargo, no se ha comparado con las terapias tradicionales de reemplazo de nicotina, como chicles o parches.

Para ver qué cantidad de usuarios de e-cigarrillos podría disminuir su consumo de tabaco o dejar de fumar sin ningún tipo de estímulo, los investigadores reclutaron a 300 personas entre junio de 2010 y febrero de 2011. Todos eran fumadores habituales y declararon que no tenían intención alguna de dejar de fumar en un futuro próximo. Cada participante fue ubicado al azar a uno de tres grupos. El primero recibió cigarrillos electrónicos con cartuchos que contenían 7,2 miligramos (mg) de nicotina. El segundo también recibió los mismo dispositivos, pero transcurrido un tiempo se les cambió a cartuchos de nicotina de 5,4 mg. Y el tercer grupo recibió los cigarrillos electrónicos y cartuchos que contienen sólo el sabor del tabaco, pero sin nicotina. Cada participante recibió suficientes cigarrillos electrónicos para tres meses y se les realizaron durante todo el año.

Al final del estudio, los investigadores vieron que un 13 por ciento de los del primer grupo -los que recibieron cartuchos de nicotina de dosis más alta- ya no fumaban. Esta cifra era del 9 por ciento de los que estaban en el segundo y del 4 por ciento en el grupo sin nicotina.

Sin intención

Dado que no hubo un grupo de control, los autores reconocen que es difícil saber cuántos habrían dejado de fumar por su cuenta al final de un año. Sin embargo, Michael Siegel, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston (EEUU), cree que, sin esta ayuda, apenas un 2 por ciento habría dejado de fumar al cabo de un año. Pero el trabajo también muestra que entre el 9 y el 12 por ciento de las personas de los dos primeros grupos -los que sí tenían cartuchos de nicotina- había reducido la cantidad que fumaban por lo menos a la mitad.

«El estudio es muy positivo, ya que muestra que incluso los cigarrillos electrónicos con dosis medias o bajas de nicotina se puede conseguir algún efecto sobre este hábito», señaló Murray Laugesen, de Health New Zealand Ltd in Christchurch, quien subrayó el hecho que se trata de personas que no tenían «ninguna intención de dejar de fumar».

Para Siegel, lo que es atractivo de los cigarrillos electrónicos es que pueden proporcionar la nicotina que los fumadores ansían sin otras sustancias nocivas. Los autores creen que ésta es una razón por la que los cigarrillos electrónicos pueden llegar a ser una vía adecuada de terapia de reemplazo de nicotina, similar a las de los parches y los chicles.

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