viernes, 28 de junio de 2013

La estimulación cerebral temprana ayuda a recuperar el lenguaje tras un derrame



La estimulación cerebral no invasiva puede ayudar a los sobrevivientes de un derrame cerebral a recuperar la función del habla y lenguaje, según una nueva investigación publicada en la revista 'Stroke', de la Asociación Americana del Corazón. Entre el 20 y el 30 por ciento de los sobrevivientes de accidentes cerebrovasculares tienen afasia, un trastorno que afecta a la capacidad de comprender el lenguaje, leer, escribir o hablar.

"Durante décadas, un experto en el habla y una terapia del lenguaje ha sido la única opción terapéutica para los supervivientes del accidente cerebrovascular con afasia", afirma Alexander Thiel, autor principal del estudio y profesor asociado de Neurología y Neurocirugía en la Universidad de McGill en Montreal, Quebec, Canadá. "Estamos entrando en una época emocionante en la que podría combinarse en el futuro terapia del habla y el lenguaje con la estimulación cerebral no invasiva antes de la recuperación", añade.

A su juicio, esto podría dar lugar a "principios y recuperación de la afasia más eficiente y también tener un impacto económico". En el pequeño estudio, los investigadores trataron a 24 sobrevivientes de accidentes cerebrovasculares con varios tipos de afasia en rehabilitación hospitalaria en 'Rehanova and Max-Planck-Institute' para la investigación neurológica en Colonia, Alemania, de los cuales 13 recibieron una estimulación magnética transcraneal (TMS, en sus siglas en inglés) y 11, estimulación simulada.

El dispositivo de TMS es una bobina magnética portátil que proporciona la estimulación de baja intensidad y provoca contracciones musculares cuando se aplica sobre la corteza motora. Durante la estimulación simulada se coloca la bobina sobre la parte superior de la cabeza en la línea media donde hay un gran vaso sanguíneo venoso y no una región del cerebro relacionada con el lenguaje.

La intensidad de la estimulación fue de menor intensidad para los participantes que todavía tenían sensación en la piel, pero no se les indujo corrientes eléctricas efectivas en el tejido cerebral. Los pacientes recibieron 20 minutos de TMS o estimulación simulada seguidas de 45 minutos de terapia del habla y lenguaje durante diez días.

Las mejorías de los grupos tratados con TMS "fueron, en promedio, tres veces mayores que el grupo de al que no se administró TMS", destacaron los investigadores. "TMS tuvo su mayor impacto en la mejora de la anomia, la incapacidad para nombrar objetos, que es uno de los síntomas más debilitantes de afasia", afirmó Thiel.

Los investigadores, en esencia, cerraron la parte activa del cerebro para que el lado afectado por el derrame cerebral pudiera volver a aprender el idioma. "Esto es similar a la rehabilitación física donde el miembro no afectado está inmovilizado con una férula para que los pacientes deban utilizar la extremidad afectada durante la sesión terapéutica", explicó Thiel.

"Creemos que la estimulación cerebral es más eficaz si se hace de forma temprana, dentro de las cinco semanas siguientes al accidente cerebrovascular, ya que los genes que controlan el proceso de recuperación están activos durante este periodo de tiempo", apostilló este experto.

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