miércoles, 27 de agosto de 2014

El desafío de las letrinas



Reducir el número de personas que no tiene acceso a letrinas o unas instalaciones sanitarias mínimas es uno de los Objetivos del Milenio que la ONU se fijó para 2015. Sin embargo, según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2011 más de mil millones de personas seguían defecando al aire libre, una práctica que se asocia con la difusión de enfermedades como el cólera, la disentería o la transmisión de parásitos intestinales. A meses vista de que se cumpla la fecha, tanto gobiernos como ONG dan por hecho de que el reto no se podrá cumplir, en parte porque el problema no es solo una cuestión de infraestructuras. Un trabajo publicado esta semana en la revista PLoS Medicine da cuenta del enorme desafío que supone.

El equipo liderado por Sumeet Patil, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California, ha evaluado los efectos de una de las campañas que se han llevado a cabo en la India para tratar de mejorar el acceso a soluciones sanitarias. El país asiático es uno de los focos del problema, aunque desde finales de los años 90 ha implementado varios programas para mejorar la situación. Uno de ellos, denominado India's Total Sanitation campaign se desarrolló, entre otros estados, en la zona de Madhya Pradesh, una de las más desfavorecidas del país. "El objetivo de este programa es que en la India rural no se defecara en la calle. La meta en cada pueblo es asegurar que en todos los vencidarios, colegios, etc. se utilicen los baños al igual que otras infraestructuras y servicios sanitarios. Con esta medida se esperaba incrementar la salud infantil, al igual que mejorar la dignidad y privacidad de las personas. Porque la mayoría de las enfermedades transmitidas por el agua se pueden prevenir ofreciendo suministros de agua segura, higiene y sistemas sanitarios", explica a EL MUNDO Patil.

Sin embargo, a juzgar por los resultados del trabajo, el logro no ha sido tan contundente. Según los datos de los investigadores, tras la campaña, se incrementaron los hogares con instalaciones higiénicas en un 19% y el porcentaje de adultos que hacía sus necesidades en la calle pasó del 84% al 73%, un éxito muy modesto comparado con las expectativas. Además, estos resultados no tuvieron ningún efecto sobre la salud de los niños de la zona, medido en parámetros como el crecimiento, la anemia o la prevalencia de enfermedades intestinales.

Uno de los datos más llamativos del trabajo es que un porcentaje significativo de aquellos que construyeron letrinas en su hogar continuaron defecando al aire libre. El problema no es sólo la falta de acceso a instalaciones adecuadas, aunque esta perspectiva es muy importante, subrayan los investigadores. Es necesario tener también en cuenta la perspectiva cultural, y analizar cómo es posible hacer llegar a estas poblaciones un necesario "cambio de comportamientos".

"Nuestro estudio presenta un relato de lo difícil que puede ser alcanzar una cobertura universal y la eliminación de la defecación al aire libre para estos programas", señalan en las páginas de la revista médica.

Pese a todo, reconocen que su trabajo tiene algunas limitaciones a tener en cuenta, como el hecho de que el seguimiento se realizó 21 meses después de haber concluido el programa, lo que quizás no haya dado margen para la implementación completa de nuevos hábitos y que los progresos se compararon con lugares en los que la falta de sanitarios tampoco era total.

En un artículo que acompaña al estudio, Clarissa Brocklehurst, del departamento de Salud Pública Global de la Universidad de North Carolina (EEUU) subraya que, pese a que el estudio muestra que el problema es, en ocasiones, "más un problema de comportamiento que de ladrillos y cemento", no hay que cejar en el empeño de mejorar el acceso a instalaciones sanitarias en todo el mundo.

"No hay tiempo que perder. Si hay que salvar a generaciones de niños de los problemas y las enfermedades que provoca, y hay que salvar a generaciones de mujeres y niñas de la indignidad y el riesgo que la defecación al aire libre conlleva [dos niñas fueron violadas y asesinadas en la India cuando buscaban un lugar apartado para hacer sus necesidades], centrarse en el problema de acceso sanitario debe ser una de las mayores prioridades de La India", sostiene.

Por otro lado, existen otras medidas en las que hay que hacer hincapié para evitar las enfermedades que matan a millones de niños. Como señala a este periódico Sumeet Patil, también habría que llevar a cabo "tratamientos para el consumo de agua, enfatizar en el lavado de manos con jabón, abastecimiento de agua corriente... Todas estas medidas reducen las infecciones entéricas. Cambiar comportamientos es algo muy complejo y no hay nadie que tenga un modelo con eficacia demostrada. No obstante, los defensores de la iniciativa Community Led Total Sanitation (CLTS) [programa para eliminar la defecación en las calles] citan su éxito en Bangladesh en el cambio de conductas, pero yo no conozco ningún estudio de investigación rigurosa sobre esto", concluye.

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