lunes, 28 de julio de 2014

Que el sudor no te amargue el verano



Con la subida de las temperaturas, el cuerpo aumenta la sudoración y la consiguiente eliminación de toxinas. Pero, ¿qué ocurre si una persona tiene una sudoración excesiva? En la mayoría de los casos suele provocar problemas de autoestima y puede condicionar las relaciones sociales. Según explica el Dr. Adolfo Sanz, dermatólogo del Hospital Ruber Internacional de Madrid, este problema afecta a 1,2 millones de españoles, lo que supone un 2,8% por ciento de la población. "Un paciente con hiperhidrosis axilar suda de 4 a 5 veces más que una persona normal, por lo que en esta época del año y dependiendo de su zona de residencia el sudor puede convertirse en su gran enemigo a la hora de realizar muchas actividades cotidianas", señala Sanz.

La hiperhidrosis afecta en especial a las axilas, las palmas de las manos, las plantas de los pies y, en ocasiones, a la cara y el cuero cabelludo. "La incidencia es mayor entre los adultos de 18 a 54 años, por lo que en ocasiones determinados ámbitos del trabajo se pueden ver perjudicados por esta patología", afirma.

Sin embargo, "pese al gran impacto que tiene la hiperhidrosis en la calidad de vida, sorprende que casi dos de cada tres pacientes no consulten a un profesional sanitario en búsqueda de una solución", lamenta.

La hiperhidrosis limita la forma de vestir de estas personas (se ven obligados a llevar, en muchas ocasiones, ropa ancha y de color negro), afecta a la autoestima y un gran porcentaje llega a evitar participar en actividades sociales y hasta se ven condicionados a la hora de elegir un trabajo. En concreto, y según un estudio realizado entre personas con esta patología, un 34% piensa que sudar excesivamente en público es peor que tener miedo escénico y un 30% cree que la hiperhidrosis produce más vergüenza que tener acné o sufrir obesidad.

A pesar de las consecuencias laborales y personales que conlleva esta patología, pocos buscan una solución. El tratamiento con toxina botulínica tipo A, es una alternativa eficaz en el 93% de los casos. Entre los diferentes tratamientos disponibles para la hiperhidrosis axilar, Sanz aclara que los antitranspirantes clásicos como el cloruro de aluminio "no son suficientes para limitar el sudor en estos pacientes y además pueden producir dermatitis en las zonas aplicadas". Por otra parte, la estimulación eléctrica (iontoforesis) es una segunda opción "ya que hay que aplicarla cuatro veces a la semana y de forma continuada".

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