lunes, 14 de julio de 2014

La obesidad y sedentarismo son el origen de muchas enfermedades



Gran parte de las enfermedades actuales se debe a un hábito de vida inadecuado y al alejamiento de la dieta mediterránea, según Jara Valtueña, del Grupo de Investigación en Nutrición, Ejercicio y Estilo de Vida Saludable (Imfine) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), Jara Valtueña.

La investigadora asegura que unos hábitos de vida inapropiados nos llevan a un «incremento desmesurado del sobrepeso, la obesidad y sus patologías asociadas». A su juicio, la gente debe dar el «salto al cambio de mentalidad: del tratamiento de enfermedades a la prevención».

Para la experta, la base está en unos buenos modelos de prevención, tanto en la aparición de enfermedades como en la prevención de recidivas en caso de tenerlas, y para ello, «los esfuerzos deben centrarse en fomentar hábitos de vida saludables donde la actividad física y la nutrición cumplen un papel fundamental».

De esta manera, es necesario «transmitir y hacer consciente a la población de la importancia de cuidarse uno mismo diariamente con una alimentación variada, equilibrada y moderada realizando actividad física diaria -explica Valtueña-. Como el organismo va cambiando y las demandas no son las mismas, cada grupo de edad necesita cuidarse atendiendo a factores distintos».

Vitamina D

De esta manera, en el niño es importante aumentar la ingesta de determinados nutrientes como las proteínas, el hierro o el calcio, «tan importantes para su crecimiento y desarrollo». Asimismo, les viene bien hacer ejercicio durante 60 minutos diarios, ya que favorece muchos sistemas fisiológicos, como el aumento de la masa muscular y con ello un mayor consumo energético. Por su parte, las niñas, con la menstruación, sufren pérdidas de hierro y el riesgo de osteoporosis se incrementa, por lo que «es necesaria una adecuada ingesta de hierro, calcio y vitamina D», señala .

En los adultos, en cambio, el metabolismo disminuye y se recomienda que se realice diariamente actividad física al menos 30 minutos. Respecto a las personas mayores, «es fundamental vigilar que come», ya que están en riesgo de carencias nutricionales por una baja ingesta, pérdida de apetito, etc. «También hay que educarles para que adquieran el hábito de hidratación constante sin sed», añade la investigadora.

Además, y esto recomendado a todas las franjas de edad, «unos adecuados niveles de vitamina D son necesarios para la formación del hueso, contracción muscular, regular el sistema inmunológico, también participa a nivel neurológico regulando el estrés, la depresión, y se ha relacionado con la prevención del cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares».

En varios estudios llevados a cabo en Imfine a nivel europeo se ha encontrado una «deficiencia de vitamina D en torno a un 80 por ciento entre los adolescentes», incluyéndose los españoles, por lo que «aumentar la ingesta por ejemplo de pescado azul a dos veces por semana y tomar el sol diariamente al menos 15 minutos sin protección solar es recomendable para optimizar su estado», apunta Valtueña.

No hay comentarios:

Publicar un comentario