jueves, 3 de julio de 2014

¿El virus del dengue puede llegar a Europa gracias al Mundial de Brasil?



Varios medios hablaban antes del Mundial de Brasil de la posibilidad de que el dengue, «una grave enfermedad tropical, (...) para la que no existe vacuna», se propagase entre los millones de visitantes que han acudido y acudirán al país sudamericano con motivo de la cita futbolística. Y resaltaban también la posibilidad de que esta dolencia se extendiera después por Europa, y más teniendo en cuenta que según algunos científicos la Organización Mundial de la Salud subestima el número de casos de dengue. ¿Puede ocurrir esto? ¿Hay motivos para alarmarse?

«La amenaza del dengue en Europa se ha incrementado en los últimos años, con miles de viajeros infectados llegando al continente anualmente», explica Bettina Menne, directora del Programa de Cambio Climático en el Centro Europeo para la Salud y el Medio Ambiente de la OMS. Es decir, que el dengue ya estaba en Europa antes del Mundial de Brasil.

«En Europa, el dengue es la segunda enfermedad febril que causa más hospitalizaciones entre los viajeros que vuelven del extranjero», añade. Por ello, a finales de 2013, los países europeos ya pusieron en marcha un programa de seguimiento y control de los mosquitos transmisores del dengue y de los casos de la enfermedad.

Según explica, durante siete años, el objetivo de este programa será «evitar la reintroducción y el reestablecimiento de los mosquitos y la dispersión de la enfermedad que portan». Pero, a pesar de estos esfuerzos, la enfermedad, ya se ha contagiado entre europeos en Croacia, Francia y Portugal.

¿Qué riesgos hay en el Mundial?

Según explican David Harley y Elvina Viennet, del Centro Nacional de Epidemiología y Salud de Australia, en la revista «The Lancet», los que vayan a Brasil pueden contraer hepatitis, gripe, tifus, dolencias gastrointestinales y rabia, entre otras. También es posible contraer del dengue, tal como explicaba Simmon Hay en la revista Nature, en un campeontato en el que se van a vender cerca de tres millones de entradas y que van a visitar un millón y medio de extranjeros.

Pero en cuanto al dengue, varios expertos resaltan el importante papel que pueden desempeñar los sistemas sanitarios para frenar la enfermedad. Y, aunque aún no se pueda conocer el alcance de su posible propagación, no parece haber motivos para hacer saltar las alarmas, más allá de la necesidad de protegerse de los mosquitos y de controlar los casos de infección.

Según Juan García Costa, vocal de la Red Europea para el Diagnóstico de Enfermedades Virales «Importadas», ENIVD, «en el caso de que un paciente llegue infectado a España, la posibilidad de diseminación del virus es muy pequeña por la escasa distribución de sus vectores en nuestro país y nuestros sistemas de prevención y control sanitarios».

Y España no es el único país que puede protegerse. De acuerdo con las tesis de Harley y Viennet, los viajeros que vayan a Brasil probablemente «puedan acceder a buenos cuidados médicos» en sus países de origen, ya sea en sudamérica u otros lugares, por lo que los riesgos de que se produzcan casos mortales o graves se reducen.

Además, en mayo el equipo de Rachel Lowe publicó los resultados de un modelo estadístico que permite prevenir con tres meses de antelación los riesgos de contraer el dengue en una región determinada, lo que podría ser muy útil para combatir a esta enfermedad en el futuro.

«Utilizamos predicciones meteorológicas y climáticas y analizamos la situación del dengue en ese momento», explica la directora del estudio publicado en «The Lancet», que muestra los riesgos de contraer la enfermedad en varias zonas de Brasil. «El modelo le permite a los gobernantes llevar los recursos a las regiones donde más falta van a hacer».

Según sus predicciones, hay tres regiones donde hay un riesgo alto de que se produzca un brote de dengue y en las que se han celebrado partidos del Mundial: se trata de las ciudades de Natal, Fortaleza y Recife.

Por fortuna, según las estimaciones del Ministerio de Salud de Brasil en mayo, el número de casos de dengue se redujo en un 65 por ciento respecto al año anterior y el número de muertes cayó un 78 por ciento, gracias a los trabajos desempeñados por las campañas de erradicación de los mosquitos transmisores.

¿Qué medidas se han tomado?

El Ministerio de Salud de Brasil ha lanzado una campaña, que ha costado 119 millones de euros, para aconsejar a los viajeros que eviten las picaduras de mosquitos, vistiendo ropa que proteja, usando repelentes o aire acondicionado en vez de abrir las ventanas, por ejemplo.

Además, las autoridades de Brasil han lanzado medidas de control de los mosquitos que incluyen visitas puerta a puerta para acabar con el agua estancada en la que pueden crecer los insectos. Por una parte han retirado los tiestos, botellas o ruedas en las que se pudiera acumular el agua, y por otra, han dado recomendaciones a la población para que lo evite y además aprenda a reconocer los síntomas del dengue.

Aparte de en Brasil y otros muchos países situados en regiones endémicas del dengue, como Perú o Indonesia, en Francia ya se luchó contra esta enfermedad en años anteriores. En general, las recomendaciones de la OMS para frenar al dengue son tres: controlar al mosquito, evitar la enfermedad y limitar la expansión.

¿Qué es el dengue?

El dengue es una enfermedad emergente, o sea, que está en pleno proceso de expansión, en el sureste asiático, la región del Pacífico y América, según la OMS. Se preveé que su extensión sea rápida e intensa porque la mitad de la población mundial vive en regiones endémicas de dengue, es decir, en las que está presente de forma habitual.

El 70 por ciento de la mortalidad de esta enfermedad se concentra en Asia sudoriental y en el Pacífico occidental. Además, en los últimos años, la incidencia y la gravedad de la enfermedad han aumentado rápidamente en Latinoamérica y el Caribe. En las regiones de África y el Mediterráneo Oriental también se han registrado más brotes de dengue en los últimos 10 años, y en 2010, se notificó la transmisión indígena del dengue en dos países de Europa.

Está provocada por el virus del dengue, del que existen por lo menos cuatro variedades distintas, (DEN 1, DEN 2, DEN 3 y DEN 4). Es un virus que se transmite por vía sanguínea y que genera una respuesta defensiva del sistema inmunitario que origina los síntomas de la enfermedad.

¿Es muy letal?

A pesar de su gran capacidad de expansión, se trata de un virus que en el 80 por ciento de los casos no provoca síntomas. El cinco por ciento sufre la versión severa de la enfermedad y el uno por ciento sufre infecciones que amenazan su vida, según las bases para el diagnóstico, tratamiento, prevención y control del dengue de la OMS.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas están relacionados con la respuesta inmune del organismo a la infección del virus. Suelen ser fiebre alta, dolores de cabeza, dolor en las articulaciones y los músculos, vómitos y sarpullido, según el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y Alergias de Estados Unidos (NIH).

Las variantes severas de la enfermedad dañan a órganos como la médula ósea o el hígado. Además, cuando en un paciente infectado se produce una segunda infección, la respuesta inmunitaria puede desencadenar un proceso mucho más grave donde pueden aparecer hemorragias que pueden derivar en un shock por dengue que causa sangrado masivo y puede llegar a la muerte.

¿Se puede tratar?

Según el NIH, no hay un tratamiento específico, y la enfermedad se pasa después de hasta dos semanas de síntomas. Hasta ese momento, es útil «ingerir abundantes líquidos, reposar y tomar medicamentos contra la fiebre, distintos a la aspirina». Las variantes severas de la enfemedad obligan al afectado a ir al hospital y recibir abundantes líquidos. Actualmente, hay varios proyectos para elaborar vacunas contra el dengue.

¿Cómo se transmite?

El virus se transmite a través de mosquitos del género Aedes que portan la enfermedad y que la pasan al ser humano (se dice de ellos que son vectores del dengue). Uno de ellos es Aedes albopictus, el conocido como mosquito tigre. Estos mosquitos también transmiten el virus Chikungunya y el de la fiebre amarilla.


En total, hacen falta tres semanas para que el virus se transmita entre dos humanos. Primero hace falta un período de incubación en el mosquito de unas dos semanas, y luego otro de unos cinco días en el humano.

Cuando pasan entre cuatro y siete días desde que el mosquito portador del dengue pica a una persona, pueden aparecer los primeros síntomas.

Por todo esto, la transmisión del virus depende en gran medida del número de mosquitos, de la cantidad de enfermos susceptibles de contagiar la enfermedad y de la tasa de contacto entre mosquitos y humanos. Con todo, la transmisión sigue un patrón estacional y es máxima a finales de verano, en la época lluviosa, y en períodos calientes, según un estudio llevado a cabo en 2011.

¿Por qué se está expandiendo?

Los científicos relacionan su reciente expansión, con el crecimiento de las ciudades, la pobreza, el comercio y los viajes internacionales, el desarrollo de las poblaciones de mosquitos y el cambio climático.

Según explica Bettina Mene, directora del programa de Cambio Climático de la OMS, el calentamiento global incrementa el riesgo de contagio del dengue. Por una parte, unas «temperaturas más elevadas favorecen el desarrollo de las larvas y el crecimiento de los mosquitos», en las zonas donde antes no habrían crecido.

Por otra parte, el aumento de las lluvias incrementa la aparición de sitios encharcados o inundados donde los mosquitos se alimentan, mientras que su descenso lleva a la gente a almacenar agua en contenedores que los insectos pueden aprovechar.

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