martes, 25 de marzo de 2014

El sobrepeso o la obesidad están detrás del 75 % de los infartos



El sobrepeso o la obesidad están detrás del 75 % de los infartos, según el registro ARIAM (Análisis del Retraso del Infarto Agudo de Miocardio), de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). El informe, de carácter anual y difundido hoy, ha recogido en el año 2013 los datos de 2.343 pacientes que llegaron a ingresar en la UCI. Los casos se registraron en 61 hospitales de toda España del 1 de febrero al 30 de abril.

La hipertensión (62 % de los casos), el colesterol alto (53 %) y el tabaco (36 %) siguen confirmándose como los otros grandes factores de riesgo del Síndrome Coronario Agudo (SCA).

Según se desprende de los datos obtenidos, el tiempo transcurrido entre la llegada del paciente infartado al hospital y la apertura de la arteria obstruida mediante la realización de un cateterismo cardíaco es de 108 minutos.

Si se considera el periodo transcurrido desde que el paciente tiene el primer contacto sanitario (atención primaria), ese tiempo asciende a los 129 minutos.

Para la doctora Ana Rosa Ochagavía, coordinadora del Grupo de Trabajo de Cuidados Intensivos Cardiológicos, "es fundamental reducir el tiempo de apertura de la arteria responsable de un infarto porque cuanto más tiempo está cerrada más daño se produce en el corazón y existen más probabilidades de sufrir complicaciones de riesgo vital".

Y aunque, según señala la misma facultativa, estos tiempos de asistencia se han reducido en los últimos años, "los profesionales sanitarios debemos seguir trabajando, a nivel tanto hospitalario como extrahospitalario, para disminuir el retraso en la reperfusión".

Una labor cuyo éxito también depende en buena medida de la propia ciudadanía: "es importante que la población reconozca los síntomas del infarto de forma precoz y contacte con el sistema sanitario lo antes posible", recuerda Ochagavía.

La llegada al centro sanitario se realiza mediante medios o vehículos particulares en el 56 % de los casos, siendo un 33 % la cantidad de pacientes que lo hacen vía servicios de urgencia.

En cualquier caso, solo el 5,1 % de los pacientes infartados que han ingresado en la UCI fallece, lo que evidencia que, pese a las posibles y deseables mejoras, la asistencia sanitaria alcanza "altas cotas de éxito y calidad".

El perfil tipo de una persona que sufre un síndrome coronario agudo es el de un varón (el 75 % de los casos son hombres) de 66 años y con factores previos de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir un infarto: obesidad o sobrepeso, hipertensión, colesterol alto y tabaquismo.

Un 50% de los pacientes que sufren el fallo cardíaco tiene sobrepeso y un 25 % tiene obesidad. Los datos también certifican que la hipertensión arterial (la tensión alta) está presente hasta en el 62 % de los casos, y la dislipemia (colesterol alto) en el 53 %. También se constata que el 36 % de los pacientes con síndrome coronario agudo son fumadores.

Ochagavía explica que estos factores de riesgo son modificables y la población debe ser consciente que cambiando sus hábitos de vida disminuye la probabilidad de padecer un infarto.

Por ejemplo, abandonando el tabaco, haciendo ejercicio de forma habitual y controlando los niveles de tensión arterial, azúcar y colesterol.

Un estudio cuestiona que los cigarrillos electrónicos puedan ayudar a dejar de fumar



Un nuevo estudio plantea dudas sobre el uso de los cigarrillos electrónicos como terapia para dejar de fumar, ya que tras analizar los hábitos de un grupo reducido de fumadores, que también utilizaban este sistema, han observado que no ayuda a dejar el hábito tabáquico.

El estudio, publicado este lunes en la revista 'JAMA Internal Medicine', fue realizado por el Centro de Investigación de Control del Tabaco y la Educación de la Universidad de California, San Francisco (EEUU), que analizó los hábitos de 88 fumadores que también utilizan los cigarrillos electrónicos.

Así, la principal conclusión fue que no tenían más probabilidades de dejar de fumar después de un año en comparación con los fumadores que no utilizaron los dispositivos. "No se encontró una relación entre el uso del cigarrillo electrónico y reducir el consumo de cigarrillos", ha asegurado a Reuters Health Rachel Grana, investigadora principal.

Grana y sus colegas de la Universidad de California en San Francisco han analizado 2.011 encuestas realizadas a partir de 949 fumadores; de ellos, 88 reportaron el uso de los cigarrillos electrónicos.

Cuando analizaron las respuestas de los fumadores un año más tarde, encontraron que las personas que reportaron el uso de cigarrillos electrónicos en la encuesta de 2011 no tenían mayores ganas de dejar de fumar que las personas que no utilizan los cigarrillos electrónicos. Mientras, en aquellos que todavía fumaban en 2012, el uso de cigarrillos electrónicos no pareció cambiar el número de cigarrillos tradicionales que se fumaban al día.

No obstante, los investigadores reconocieron que no tenían información sobre las motivaciones de los participantes para utilizar cigarrillos electrónicos, aunque es su análisis sí se tuvieron en cuenta otros factores que se sabe están vinculadas a dejar de fumar, tales como su declarada intención de dejar de fumar y el número de cigarrillos que ya fumaban todos los días.

"Estos factores pueden reflejar las motivaciones para utilizar cigarrillos electrónicos, que se comercializan y son percibidos como ayuda para dejar de frecuencia", señalan, aunque, en sí, "el uso del 'e-cigarrillo' no predijo dejar de fumar".

En cualquier caso, se trata de una investigación muy pequeña, puesto que fueron muy pocos los participantes que informaron estar utilizando el cigarrillos electrónico, lo que podría limitar su capacidad para detectar una relación entre dejar de fumar y de utilizar el dispositivo.

Precisamente, expertos externos dicen que el pequeño número de encuestados, y la falta de datos sobre si se utilizan intencionalmente los cigarrillos electrónicos para ayudar a dejar de fumar, hace necesario un estudio más riguroso estudio sobre el tema. En este sentido, el doctor Michael Siegel, experto en salud comunitaria de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston, ha afirmado que la investigación tiene "fallos en el diseño".

"Los investigadores asumen que los grupos son exactamente equivalentes en cuanto a sus motivaciones y sus niveles de adicción a los cigarrillos. No pueden hacerse esas suposiciones, no está tratando con grupos comparables", ha explicado, al tiempo criticaba que los investigadores no supieran por qué algunos de los participantes usaban los cigarrillos electrónicos o cuánto tiempo habían usado.

Siete millones de muertes por culpa de la contaminación del aire



La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha medido las consecuencias de respirar aire contaminado y los resultados son dramáticos. Según un nuevo informe, la exposición a la polución provocó la muerte a unos siete millones de personas en 2012, una cifra que duplica las anteriores estimaciones y confirma que la contaminación es el factor de riesgo ambiental que, por sí solo, más aumenta los riesgos para la salud.

En concreto, los datos revelan una fuerte asociación entre la contaminación del aire -tanto en exteriores como en interiores- con la aparición de enfermedades cardiovasculares, como los infartos y los ictus. Del mismo modo, también existe un lazo con el cáncer y es bien conocido su papel en el desarrollo de enfermedades respiratorias, como la EPOC o las infecciones agudas en niños, recuerda el texto.

"Los riesgos derivados de la polución del aire son mayores de lo que previamente pensábamos o conocíamos, particularmente debido a las enfermedades cardiovasculares y los ictus", ha señalado María Neira, directora del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS. "Pocos riesgos tienen mayor impacto sobre la salud global hoy en día que la contaminación; la evidencia señala la necesidad de una acción coordinada para limpiar el aire que todos respiramos", ha añadido.

Fuentes

Las estimaciones de la OMS señalan que, en 2012, 4,3 millones de muertes se debieron a la exposición a ambientes cerrados contaminados. Fundamentalmente este tipo de contaminación proviene de cocinas y hornillos de carbón, madera y biomasa que no cuentan con una estructura adecuada para gestionar el humo.

En el caso de la contaminación del exterior, el aire sucio tanto de zonas rurales como urbanas provocó unos 3,7 millones de muertes.

Los más afectados por la exposición al aire contaminado son los habitantes de los países con bajos y medios recursos de la zona del Sureste asiático y las regiones del Pacífico Occidental. En estos países se produjeron 3,3 millones de muertes relacionadas con la contaminación en ambientes cerrados y otros 2,6 millones de muertes ligadas a la polución del aire exterior.

"La excesiva contaminación del aire es a menudo producto de políticas insostenibles en sectores como el transporte, la energía, el manejo de residuos y la industria. En la mayoría de los casos, una estrategia más saludable sería además más económica a largo plazo debido a los ahorros sanitarios y a los beneficios para el clima", ha señalado Carlos Dora, coordinador de Salud Pública y Medio Ambiente del organismo de la ONU. "La OMS y los sectores de la salud tienen un papel único a la hora de trasladar la evidencia científica en cuanto a contaminación ambiental en políticas que puedan conseguir impactos y mejoras que salven nuestras vidas", ha añadido.

La OMS ha podido realizar esta estimación gracias a nuevas técnicas que han permitido evaluar de una forma más certera la exposición humana a los contaminantes presentes en el aire. Además, también han tenido en cuenta la evidencia disponible sobre la relación entre la polución y distintas enfermedades. Todo ello ha permitido a los científicos crear un 'mapa' del problema y realizar un análisis más detallado sobre los riesgos.

La lumbalgia es la enfermedad más incapacitante del mundo



Si le duele la espalda no se preocupe; no está solo. Según un nuevo informe, la lumbalgia –dolor en la zona baja de la espalda- es la mayor causa de discapacidad en todo el mundo, muy por encima de cualquier otra enfermedad. Y dado que el crecimiento de la población mundial es constante, es probable que el problema vaya a ir a más y en las próximas décadas, advierten los autores de una investigación que se publica en «Annals of the Rheumatic Diseases», en la que instan a los gobiernos y los servicios de salud a tomarse ese asunto mucho más serio de lo que han hecho hasta ahora.

Es una enfermedad muy discapacitante, señala el doctor en fisioterapia David Rodríguez Sanz, de la Universidad Europea. «Y como muestra este trabajo, propia de los llamados países más desarrollados». Explica este doctor en fisioterapia que «el sedentarismo, estar mucho tiempo sentado en el trabajo no es nada bueno para nuestra espalda. No trabaja la musculatura y termina por aparecer la lumbalgia».

En España el dolor lumbar crónico en mujeres es de un 7,5 % y en hombres de un 7,9%. La prevalencia anual se estima entre un 15%-45%. Rodríguez señala que el 11,4 % de las incapacidades temporales o bajas laborales en España se debe a lumbalgias con una media de duración estimada de 17,6 días.

Gasto del PIB

En este sentido, recuerda, que el gasto que generan las lumbalgias, tanto asistenciales como laborales, oscila entre al 1,7%-2,1% del PIB, «lo que se traduce en una cifra de gasto de unos 16.000 millones de euros». Y un dato que aporta Francisco Kovacs, de la Fundación Kovacs: a pesar de que desde 1997 a 2005 el gastos de dólares para el tratamiento de las lumbalgias ha aumentando en un 65% -debido especialmente a técnicas cada vez más caras-, sin embargo, no se ha mejorado el manejo de esta patología.

Los resultados del trabajo que ahora se publican ahora se basan en los datos del Global Burden of Disease 2010 study, un exhaustivo informe que evalúa la salud y la discapacidad causada por cualquier causa en 187 países -agrupados en 21 provincias- en 1990, 2005 y 2010. Gracias a la información del citado documento, los investigadores coordinados por Damian Hoy, de la Universidad de Queensland, en Australia, analizaron la prevalencia, incidencia, remisión, duración y el riesgo de muerte asociado con el dolor de espalda de 117 estudios que abarcaban 47 países y 16 de las 21 regiones del mundo; además los investigadores trabajaron con encuestas llevadas a cabo en cinco países sobre el impacto de la lumbalgia crónica o aguda, con o sin dolor en las piernas, y los datos de las encuestas nacionales de salud de muchos de estos países.

El documento también ha tenido en consideración el coste del dolor lumbar en términos de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD). Este dato se obtiene mediante la combinación del número de años de vida perdidos como resultado de una muerte temprana y el número de años vividos con discapacidad.

Y de las 291 enfermedades estudiadas en el Global Burden of Disease 2010 study, la lumbalgia lideraba la lista en cuanto a años perdidos por discapacidad y el sexto en términos de AVAD. De hecho, el dolor lumbar era considerado como el mayor contribuyente a la discapacidad en 12 de las 21 regiones del mundo, y el mayor en Europa Occidental y Australasia.

El documento refleja que casi una de cada 10 personas (9,4 %) sufre algún tipo de dolor lumbar, y que el número de AVAD aumentó de 58,2 millones en 1990 a 83 millones en 2010. Las áreas en donde la prevalencia de la lumbalgia es más elevada son Europa occidental, seguida por el norte de África y Oriente Medio, y las más sanas, el Caribe y América Latina. Este dato, señala Francisco Kovacs, es muy relevante. «La lumbalgia provoca incapacidad en el 10% de la población, pero es que entre el 70-80% de la población ha tenido o tiene molestias lumbares».

Envejecimiento

Y el envejecimiento de la población es un factor a tener en cuenta. «Con el envejecimiento de la población en todo el mundo, pero especialmente en los países de ingresos bajos y medios, el número de personas que viven con el dolor lumbar se incrementará sustancialmente en las próximas décadas», concluyen los autores. Por eso, denuncian, «los gobiernos, los proveedores de servicios de salud y de investigación deberán que prestar mucha más atención a la carga que el dolor lumbar causa de lo que han hasta ahora».

La principal causa de la lumbalgia reside en nuestros hábitos de vida, apunta Rodríguez, «cada vez más sedentarios, con sobrepeso, con menos tiempo para hacer ejercicio, etc. Si consiguiéramos mejorar estos hábitos, mantener una vida mas activa y cuidar la ergonomía, reduciríamos muchísimo el problema generado por la lumbalgia», añade.

lunes, 24 de marzo de 2014

Las patatas muy fritas aceleran el envejecimiento



Los alimentos ricos en almidón, como las patatas, los cereales o el café, cocinados a temperaturas superiores a los 120 °C generan una reacción química que origina productos tóxicos que aceleran el envejecimiento, según la Academia Nacional de Farmacia de Francia.

Esos alimentos, sometidos a altas temperaturas ocasionan un proceso de glicación avanzada, conocido como AGE, que puede acelerar el envejecimiento, según un estudio dirigido por el experto en biología de la Universidad de Lille 2, Eric Boulanger.

Las partes quemadas de las patatas fritas y horneadas, así como del pan tostado, las galletas, el pan blanco y el café, contienen acrilamida, un compuesto que se ha probado cancerígeno y neurotóxico en células animales, aunque no en seres humanos.

Un reciente estudio estadounidense sobre hombres y animales muestra que esos productos pueden provocar en el ser humano problemas de memoria similares a las que causa el mal de Alzheimer.

A partir de esa investigación, el equipo de Boulanger ha establecido que existe un vínculo entre esos productos y el envejecimiento vascular, que causa mayor rigidez en las arterias e hipertensión.

Para evitar consecuencias negativas, los investigadores franceses recomiendan cocinar los alimentos con agua, vapor o en el microondas, frente al asado o a una preparación a la parrilla.

El estrés afecta a la capacidad de las mujeres de quedarse embarazadas



Tener dificultad para quedarse embarazada puede ser una experiencia muy estresante para cualquier pareja. Ahora, por primera vez, los investigadores tienen datos que sugieren que precisamente el estrés antes de la concepción podría desempeñar un papel en la infertilidad, como publica 'Human Reproduction'.

Ampliando y corroborando un estudio anterior realizado en Reino Unido que demostró una asociación entre los altos niveles de estrés y una reducción de la probabilidad de embarazo, este trabajo, realizado por Courtney Denning-Johnson Lynch, directora de Epidemiología Reproductiva en el Center Médico Wexner de la Universidad del Estado de Ohio, en Estados Unidos, y sus colegas añade una nueva visión que sugiere que el estrés se asocia con un mayor riesgo de infertilidad.

Estos científicos encontraron que las mujeres con altos niveles de alfa-amilasa, un indicador biológico de estrés medido en la saliva, son un 29 por ciento menos propensas a quedarse embarazadas cada mes y tienen más del doble de probabilidades de cumplir con la definición clínica de infertilidad (no queda embarazada a pesar de 12 meses de relaciones sexuales regulares sin protección) en comparación con las de bajos niveles de esta enzima.

Los investigadores estudiaron a 501 mujeres estadounidenses de entre 18 y 40 años que estaban libres de problemas de fertilidad conocidos y apenas habían comenzado a tratar de concebir y las siguieron durante 12 meses o hasta que quedaron embarazadas como parte del Estudio para la Investigación Longitudinal de la Fertilidad y el Medio Ambiente (LIFE, por sus siglas en inglés).

Se recogieron muestras de saliva de las participantes a la mañana siguiente al día de la inscripción en el estudio y a la mañana siguiente al primer día de su primer ciclo menstrual analizado en el estudio. Las muestras estuvieron disponibles para 373 mujeres y se analizaron para determinar la presencia de alfa-amilasa y cortisol en la saliva, dos biomarcadores de estrés.

"Este es el segundo estudio en el que hemos demostrado que las mujeres con altos niveles de los biomarcadores de estrés alfa-amilasa salival tienen una menor probabilidad de quedarse embarazadas en comparación con las mujeres con bajos niveles de este biomarcador. Por primera vez, hemos demostrado que este efecto es potencialmente clínicamente significativo, ya que está asociado con dos veces más riesgo de infertilidad entre las mujeres", afirma Lynch, investigadora principal del protocolo de estrés psicológico del Estudio LIFE.

Lynch cree que los resultados de esta investigación deberían alentar a las mujeres que están pasando por dificultades para quedarse embarazadas a considerar la gestión de su estrés mediante técnicas de reducción del estrés como el yoga, la meditación y la atención plena. Sin embargo, considera que las parejas no deben culparse a sí mismas si están experimentando problemas de fertilidad, ya que el estrés no es el único factor o el más importante involucrado en la capacidad de una mujer para quedar embarazada.

Un lobo con piel de cordero



Mi papel como médico es hacer posible que Andile pueda volver a jugar a fútbol. Solía entrenar tres veces a la semana en Khayelitsha, uno de los municipios más grandes de Sudáfrica, con una extensión de kilómetros y kilómetros de diminutas casas de ladrillo intercaladas con chozas de hojalata y que está situado en los márgenes de Ciudad del Cabo. Tal como explica él mismo, era de esa clase de jugadores que no se matan a correr sin sentido detrás del balón; él prefería analizar el juego y hacer siempre esos pases decisivos que llevasen a su equipo a la victoria. Pero hoy, lo que Andile desea por encima de todo es poder correr, incluso sin sentido alguno -sentir su corazón palpitar con fuerza en su pecho, sentir sus pulmones como si estuvieran a punto de explotar por el esfuerzo realizado en el partido.

Pero Andile no puede andar ni 10 metros sin tener que agacharse para respirar. Sus pulmones están tan débiles que no puede ni siquiera reír. La tuberculosis le ha devorado.

La tuberculosis es una enfermedad muy antigua, que solía conocerse con el nombre de tisis, o consunción, y que acabó con la vida de Gustavo Adolfo Bequer, Miguel Hernández, George Orwell, Anton Chekhov, Franz Kafka, Simón Bolívar y Frédéric Chopin, entre otros muchos. Incluso hoy, la tuberculosis mata a 1,5 millones de personas cada año y se sitúa justo por detrás del VIH como la enfermedad infecciosa que causa más muertes en todo el mundo. Sin embargo, como hace medio siglo había prácticamente desaparecido en la mayor parte de los lugares con recursos, dejaron de desarrollarse nuevos medicamentos para tratarla.

Esta bajada de brazos ha provocado que esta enfermedad, que sin duda alguna es uno de los enemigos más temidos de la historia de la humanidad, haya dispuesto de tiempo suficiente para desarrollar nuevas formas de vencer a las defensas que se habían creado para combatirla. Hoy, casi medio millón de personas en todo el planeta están infectadas por cepas de tuberculosis contra las que los medicamentos existentes no pueden hacer nada. En Sudáfrica, el país donde trabajo, 15.000 personas fueron diagnosticadas con TB resistente a los medicamentos en 2012. La gran mayoría de ellas (hasta un 80%) la contrajo respirándola y sin darse cuenta.

Cuando enferman, vienen a verme a mí, a su médico, pidiéndome que les cure. Y cada vez que esto ocurre, yo no puedo evitar pensar que me equivoqué cuando decidí dedicarme a la medicina, que tendría que haber sido maestra de escuela o planificadora de urbanismo, o incluso ingeniera, qué sé yo... cualquier persona que se dedique a una de estas profesiones puede contribuir más que yo a cambiar la vida de estas personas.

Porque, como médico, ¿qué puedo decirles a mis pacientes?, ¿qué acabamos de celebrar la curación de Siyabulela, de 30 años, y que por tanto hay esperanza? Pues por un lado sí, pero por otra parte no puedo ocultarles que Siyabulela es sólo la cuarta persona que sale adelante desde que empezamos a tratar la tuberculosis extremadamente resistente a los medicamentos XDR (TB-XDR por su siglas en inglés) en Khayelitsha. De hecho, las otras tres personas que empezaron el tratamiento al mismo tiempo que él, hace ya tiempo que murieron.

No puedo soportar mirar a alguien a los ojos y decirle que no puedo darle mejores probabilidades de supervivencia que las que obtendría con la tirada de un dado. Si sale seis, vivirás. Si no, estarás muerto antes de dos años. En Sudáfrica, con el régimen de tratamiento actual, únicamente se curan un 13% de los pacientes con TB-XDR.

Después de decirle cuáles son sus remotas probabilidades de supervivencia, me toca informarle de que para agarrarse a esa pequeñísima ventana de esperanza, tendrá que soportar dos años de un complicado y duro tratamiento. "Durante por lo menos seis meses, tendrás que someterte a inyecciones diarias que te causarán un dolor tan grande que no te permitirá ni sentarte. Esos mismos medicamentos que te inyectaremos podrían dejarte sordo de por vida. Las alternativas de que dispongo para luchar contra la TB resistente a los medicamentos son tan limitadas que me podría ver forzada a recetarte algún otro medicamento que podría hacerte perder la cabeza, fármacos que podrían llegar a provocar la aparición de episodios sicóticos agudos que te harían ser un peligro para ti mismo".

Y para colmo, tengo que explicar a mis pacientes que hasta que pasen esos dos años no sabrán si todos esos esfuerzos y penurias habrán valido la pena, ya que "hasta entonces nunca sabrás si sacaste un seis cuando tiraste el dado".

Estoy harta y cansada de utilizar tiritas para tratar de cerrar heridas abiertas. ¡Dadme algo con lo que realmente pueda trabajar! ¡Dadme algo que pueda salvar vidas!

Necesitamos un régimen de tratamiento contra la tuberculosis que sea totalmente nuevo. Un tratamiento que funcione realmente. Un tratamiento que no haya sido desterrado de la época obscurantista de la medicina moderna para ser reutilizado porque, bueno, al fin y al cabo es mejor que nada.

Pero bueno, seamos positivos y quedémonos con que en el fondo hay algo de esperanza, con que por fin hay algunos rayos de luz vislumbrándose en el horizonte. Por primera vez en 50 años, se están desarrollando nuevos fármacos para tratar la esta infección. Todos ellos por sí mismos representan grandes pasos adelante, pero no podemos olvidar que ninguno de ellos puede utilizarse de manear individualizada. La tuberculosis es tan poderosa que se necesita un cóctel completo de medicamentos para vencerla. Para mí está claro que la única forma de poder hacer frente al nuevo rostro de esta vieja enfermedad es encontrando nuevas combinaciones de medicamentos que sean simples, accesibles, y más tolerables que el tratamiento actual. Y también, cómo no, que éstas puedan implementarse rápidamente en los países donde la tuberculosis prolifera.

Pero para cuando ese sueño se materialice, ¿en cinco, siete, 10 años?, ocho de cada 10 pacientes que hayan pasado por mi consulta, que ven mi bata blanca de médico como un chaleco salvavidas al que aferrarse, estarán muertos y olvidados por todos, excepto sus familias y amigos que llorarán su pérdida en este, uno de los rincones más pobres del mundo.

Necesitamos que gobiernos, donantes, compañías farmacéuticas y centros de investigación vayan más allá y aúnen sus fuerzas para desarrollar un tratamiento combinado nuevo, más corto y más efectivo, que sirva para dar a todas las personas afectadas la oportunidad de curarse, la oportunidad de vivir. ¡Por favor, los que tengáis en vuestro poder el dar la vuelta a esta crisis, poned de una vez los medios para salvar hoy unas vidas que de otra forma se perderán mañana!

Y todos los demás podéis también aportar vuestro granito de arena firmando el manifiesto de MSF contra la TB-DR -elaborado por pacientes y médicos en la web que hemos creado a tal efecto: msfaccess.org/tbmanifesto. La petición apela al acceso universal al diagnóstico y al tratamiento de la TB-DR, a que se desarrollen mejores regímenes de tratamiento y a que haya fondos disponibles para llevar a cabo estos programas.
  
La doctora Jennifer Hughes es la responsable médica de MSF en Khayelitsha (Ciudad del Cabo, Sudáfrica). La organización médico humanitaria trabaja en colaboración con el Departamento de Salud y con varios organismos locales para responder a la epidemia de tuberculosis resistente a los medicamentos.