jueves, 9 de octubre de 2014

La auxiliar de enfermería se contagió de ébola al tocarse la cara con los guantes



Teresa Romero Ramos, la auxiliar de enfermería contagiada por ébola en el Hospital Carlos III de Madrid, contrajo la enfermedad al tocarse la cara con los guantes con los que había entrado en la habitación del misionero Manuel García Viejo, según ha anunciado el jefe de Medicina Interna del Hospital La Paz, Germán Ramírez, quien ha hablado de un "descuido".

Romero ha afirmado que se enteró por la prensa de su contagio y no por el personal sanitario que la estaba atendiendo en urgencias del Hospital de Alcorcón (Madrid). "Nadie me lo dijo, lo intuía pero me enteré por el móvil. Lo sospeché porque la última vez entraron con un buzo blanco, pregunte al médico por mi resultado y no habló claro. Vi el móvil y vi que había dado dos positivos por ébola. No te dicen a la cara: oye Teresa, que tienes ébola", según ha señalado en declaraciones a Cuatro recogidas por Europa Press.

La sanitaria, que se encuentra ingresada en una habitación de seguridad del Hospital Carlos III-La Paz, ha mantenido una breve conversación telefónica en la que se la oía cansada y desorientada y donde se quejaba de no poder hablar porque se le secaba la boca.

No obstante, ha afirmado que se encuentra "algo mejor" y ha agradecido todo el apoyo que está recibiendo del personal sanitario. "Estoy muy agradecida a mis compañeros, pero en las autoridades sanitarias no pienso", ha afirmado.

En la entrevista ha afirmado que no sabe dónde pudo estar el fallo dentro del protocolo de seguridad activado en el cuidado del misionero Manuel García Viejo, que murió en septiembre por el mismo virus. No obstante, tal y como ha señalado a la prensa Germán Ramírez "esta misma mañana hemos estado revisando la cadena de contagio, la actividad dentro de la habitación durante todo el tiempo que ella ha estado, el momento en cómo se ponía y quitaba el traje. Y en uno de los momentos ella me ha comunicado la posibilidad de que pudiera haber habido un contacto al retirarse los guantes y que hubieran podido contactar con la cara. Tras las declaraciones que ella ha hecho hace un rato [a Cuatro] he vuelto a hablar con ella y le he preguntado si es que es diferente a lo que me ha contado y me ha dicho que está confusa con tanta llamada que está recibiendo por teléfono y que es posible que haya tenido ese contacto. Y ya está".

"Puede ser que no haya sido un error, porque un error consiste en sabiendo las cosas hacerlas mal, sino simplemente un accidente y que en el primer momento no ha podido recordar por la situación clínica en la que estaba. Ella me ha autorizado a dar esta información y es la única que voy a dar", afirma Ramírez.

Ante las preguntas de si el momento de retirada del traje se había grabado, este médico ha señalado que cada vez que se entraba en la habitación había alguien supervisando. "Ella cree recordar que todo ocurrió en la segunda entrada que hizo ella en la habitación".

Si ese momento de despiste de la auxiliar está anotado en el registro que el personal médico llevaba sobre cualquier incidencia en la habitación, los portavoces del hospital han evitado contestar. Aunque, ante la insistencia de los medios, Yolanda Fuentes, subdirectora médica de La Paz, ha aclarado que "este tipo de maniobras pueden pasar inadvertidas incluso para ella. Cuando son advertidas, las registran inmediatamente porque son los primeros interesados en que se haga así. Por eso a lo mejor han tardado tanto en poderlo decir porque ha estado ella misma analizando el proceso. Siempre había alguien supervisando cómo se quitaba o ponía el traje".

La paciente afirma que les prepararon para usar los trajes de seguridad pero no recordaba el tiempo de formación, aunque ha admitido que "no fue mucho tiempo".

Por otro lado, tal y como ha confirmado a EL MUNDO Fernando Simón, director del Centro de Coordinación y Alertas del Ministerio de Sanidad, los trajes utilizados tenían el nivel suficiente de seguridad. "Las máscaras están por encima de lo recomendado. Los trajes que me han enseñado tienen el nivel de seguridad adecuado. Aunque una persona esté supervisando cuando se ponen y se quitan los trajes, si hay un fallo al quitarse o ponerse el traje, si es una maniobra grosera se puede detectar pero si es un momento puede que no se diera cuenta".

La sanitaria ha señalado que su traslado al centro hospitalario de Alcorcón se realizó en una ambulancia que no estaba preparada para dicha urgencia, además ha explicado que los enfermeros que acudieron a su casa no iban con el traje de protección especial. De hecho, todos esos sanitarios se consideran ahora contactos de alto riesgo, según ha señalado Fernando Simón.

Además, ha confirmado que días antes acudió a Atención Primaria donde le recetaron paracetamol, aunque en ningún momento ella notificó a su doctora haber tenido contacto con los misioneros fallecidos, según ha asegurado. Esta médico de primaria también es otro de los contactos de alto riesgo a los que se les está ofreciendo una vigilancia más estrecha. "Tampoco pensé que fuera ébola en ningún momento", ha afirmado Teresa, reconociendo que ella no solicitó la prueba durante los días que tuvo fiebre.

Asimismo, ha afirmado que nadie del Gobierno central o regional se ha puesto en contacto con ella, y que mantiene contacto con su marido y su madre, con está última diariamente.

Apoyo de sus compañeros

Las declaraciones de los responsables del Carlos III no han tardado en despertar la reacción del Consejo General de Enfermería, cuyo presidente, Máximo González Jurado, ha asegurado en un comunicado que no van a permitir "que se criminalice a los profesionales". El máximo responsable de los enfermeros españoles ha pedido que "si Sanidad tiene evidencia científica de que efectivamente se ha producido tal error que lo demuestren y hagan públicas las pruebas a la mayor brevedad posible, pero si no es así, que hagan un ejercicio de responsabilidad y coherencia y no "crucifiquen" a un profesional que en estos momentos está luchando por sobrevivir a una letal infección, un riesgo que ha asumido por cumplir con su deber y vocación de atender a un enfermo que necesitaba sus cuidados". También ha añadido que "el trabajo, la dedicación y la excelencia profesional con la que están trabajando los médicos, enfermeras y auxiliares que están dando asistencia a los pacientes contagiados de ébola merecen que las autoridades sanitarias hagan un ejercicio de responsabilidad, lealtad y precaución a la hora de difundir cualquier mensaje a los medios de comunicación".

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