martes, 14 de octubre de 2014

El ébola parece fuera de control



Un recorrido por los seis distritos de Sierra Leona más afectados por el ébola, y la recogida de testimonios entre la población de localidades remotas, permite sospechar que la propagación de la enfermedad es mucho más grave de lo que reflejan los datos oficiales.

'El número de fallecidos puede ser, como mínimo, dos o tres veces mayor que las cifras publicadas por el gobierno de Freetown y la Organización Mundial de la Salud (OMS)', asegura Joe Turay, rector de la universidad de Makeni. 'En muchas aldeas', prosigue, "se entierra a los muertos sin saber si se trata o no de casos de ébola, por lo que no son contabilizados como tales; además, sobre todo en las últimas semanas, se oculta a los enfermos y se da sepultura clandestinamente a las víctimas de la enfermedad, para evitar las medidas de cuarentena y el estigma social del ébola".

Todo indica que las autoridades de Sierra Leona están administrando los datos de que disponen -sobre cuya precisión tampoco hay garantía alguna- con extrema prudencia, para evitar que cunda el pánico entre la población y se produzca un caos de desplazamientos masivos, que facilitaría la propagación del virus. Aún así, las cifras oficiales de víctimas del ébola no paran de crecer. Desde que el pasado sábado se anunció el fallecimiento de 121 enfermos, el número de muertos ha doblado la media de las últimas semanas.

"Hace poco los sanitarios y sepultureros de nuestro distrito nos dijeron que habían registrado 143 muertes por ébola en los diez últimos días, y la cifra oficial fue de tan solo diez", cuenta el misionero agustino René González. "Durante los días del toque de queda nacional aparecieron varios cadáveres ocultos. Y nos consta que en algunos pueblos se están haciendo enterramientos por las noches, en secreto. Por eso, no nos cabe duda de que la epidemia está fuera de control pero se trata de minimizar para que no haya reacciones de pánico".

En la propia capital se han producido algunos incidentes graves, que no han saltado a los medios de comunicación. "Un cirujano español que trabaja en el hospital Emergency de Freetown nos informó de que, días atrás, la policía tuvo que disparar al aire para dispersar a una muchedumbre indignada porque los perros estaban devorando unos cuerpos abandonados en la calle durante la noche", comenta el sacerdote español José Luís Garayoa.

"Las medidas de aislamiento no funcionan o ni siquiera existen en las zonas rurales", explica el misionero javeriano Luís Pérez. "Resulta evidente que la enfermedad no remite sino que aumenta de modo alarmante".

En el hospital de campaña abierto por Cruz Roja española en Kenema, una de las regiones con mayor extensión de la enfermedad, se ha atendido ya a más de 80 casos de ébola. Un 40% de los pacientes ha fallecido y se ha producido una treintena de altas. En estos momentos hay veinte camas ocupadas, y se espera alcanzar la capacidad máxima de 102 internos a comienzos de noviembre, antes de lo que estaba previsto inicialmente, ya que ya que se ha convertido en centro de referencia de la lucha contra la epidemia en una de las regiones más afectadas de Sierra Leona.

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