martes, 15 de mayo de 2012

Un millón de sonámbulos



Parece que están despiertos, pero no es cierto. Se levantan, caminan, hasta pueden mover muebles e incluso vestirse, pero, en realidad, están dormidos. El sonambulismo, un trastorno del sueño clasificado como parasomnia es, al parecer, mucho más frecuente de lo que se pensaba en un principio, tal y como acaba de demostrar un nuevo estudio publicado en el último 'Neurology'.
Concretamente la investigación, llevada a cabo por investigadores de la Universidad de Stanford, EEUU, cifra en más de un millón el número de estadounidenses que deambula por sus hogares entre sueños.
Maurice Ohayon, director de la misma, aclara: "El estudio, basado en una gran muestra representativa de la población general de EEUU. es el primero en demostrar la prevalencia del noctambulismo nocturno en la comunidad. Precisamente, el 3,6% de la muestra había sufrido al menos un episodio en el año anterior. Aparte de un estudio de hace 10 años en la población general europea, donde informamos de una prevalencia de sonambulismo del 2%, apenas hay datos relativos a la prevalencia de las 'andanzas nocturnas' en la población adulta general".
El sonambulismo suele ocurrir normalmente "durante las fases 3 ó 4 del sueño, es decir, la etapa denominada sueño lento o sueño de ondas lentas (SOL) y puede tener consecuencias como lesiones o trastornos del funcionamiento psicosocial.
En España
Antonio Yuste, neurólogo del Hospital USP San Camilo de Madrid, reconoce que este trastorno, cuya "prevalencia en España se sitúa en el 3%, es más común en la infancia y la adolescencia. Suele aparecer entre los cinco y los 12 años, en las tres primeras horas del sueño y dura como media entre 30 segundos y media hora. Los afectados suelen caminar, aunque no son peligrosos ni para ellos mismo ni para los demás. Una vez pasado el episodio no recuerdan nada".
La investigación se llevó a cabo con 19.136 individuos de más de 18 años, residentes en 15 estados de EEUU. A todos ellos se les realizaron encuestas específicas sobre si sufrían sonambulismo, cuántos episodios, si también lo padecieron en la infancia, así como si habían tenido otros trastornos del sueño (como terrores nocturnos). Se indagó además en el historial familiar de trastornos de sueño. Los científicos recogieron también información sobre la salud mental de los participantes: si padecían algún trastorno psiquiátrico, como depresión y ansiedad, y si consumían antidepresivos como los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (SSRI, sus siglas en inglés).
Los datos revelan que mientras que un 3,6% había sufrido al menos un episodio de sonambulismo el año anterior, el 1% tuvo uno o más el mes previo al estudio. Además, y teniendo en cuenta el número de personas que también eran noctámbulas en la infancia, los autores estiman que la prevalencia del trastorno a lo largo de la vida es del 29%.
En ciertas patologías mentales
Un resultado que llama la atención es el que hace referencia a que las personas con depresión padecían más riesgo (3,5 veces más) de sufrir noctambulismo en comparación con los participantes sin el trastorno mental. Lo mismo sucedía con los afectados por trastorno obsesivo-compulsivo y con los que abusaban del alcohol u otras drogas.
Asimismo, aquéllos que consumían antidepresivos como Prozac tenían tres veces más probabilidades de padecer dos episodios o más de noctambulismo al mes que los que no tomaban esta medicación.
Para el experto español, el motivo de la relación entre los SSRI y el sonambulismo puede residir "en que estos fármacos actúan sobre estructuras del cerebro que regulan el sueño". Reconoce además que aunque el noctambulismo no requiere de pruebas para su diagnóstico en algunos casos se recurre a "un estudio polisomnográfico para conocer la estructura del sueño y la presencia de alteraciones. A los pacientes se les recomienda una regulación de los hábitos del sueño, como dormir las mismas horas, a poder ser siempre en el mismo horario. En el caso de que el trastorno persista se puede recurrir al tratamiento farmacológico".
El doctor Yuste defiende la trascendencia de la nueva investigación "por el elevado número de participantes y porque se trata de un estudio prospectivo que además da a conocer la prevalencia real del noctambulismo".
Los investigadores reconocen asimismo que "históricamente se ha relacionado el sonambulismo con condiciones psicológicas o psiquiátricas, sobre todo si comienza o persiste en la edad adulta. Este estudio apoya la naturaleza orgánica del trastorno y pone de relieve su elevada frecuencia. Ahora está claro que el noctambulismo representa una mezcla de vigilia y sueño lo que apoya el hecho de que el sueño no es un fenómeno que afecte a todo el cerebro".

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