lunes, 6 de agosto de 2012

La cafeína puede aliviar los síntomas del Parkinson


Hace algunos años que comienzan a indagarse los beneficios de la cafeína en pacientes con Parkinson (incluso para prevenir la aparición de esta dolencia). Y aunque aún se trata de investigaciones preliminares, parece que este río lleva algo de agua. La última evidencia indica que el principal ingrediente del café podría aliviar los síntomas motores de estos pacientes.
Inicialmente, el estudio que acaba de publicar la revista 'Neurology' se diseñó para comprobar si una tacita de café podía aliviar la somnolencia diurna de estos pacientes, que a menudo les hace aislarse socialmente y reduce su concentración.
Y aunque este objetivo no se cumplió en la muestra de 61 pacientes estudiados por la Universidad McGill de Montreal (en Candá), los especialistas se encontraron con una sorpresa inesperada. Los sujetos que habían consumido cafeína mostraron una reducción de sus problemas motores asociados a esta patología neurodegenerativa.
Los participantes habían sido divididos inicialmente en dos grupos. La mitad de ellos recibió una simple pastilla de placebo, mientras que el resto tomó unas píldoras de cafeína (para poder mantener el estudio 'ciego' y que todos ellos desconociesen en qué grupo se encontraban). Concretamente, tomaron 100 mg de cafeína dos veces al día durante tres semanas, seguidas de otras tres semanas consumiendo 200 mg dos veces al día; lo que equivale a tomar entre dos y cuatro tazas diarias de café.
Como destaca Ronald Postuma, el principal firmante del trabajo, hasta ahora ya se había sugerido que esta bebida es capaz de reducir la aparición de la enfermedad, "aunque ésta es la primera vez que se demuestra algún beneficio en pacientes que ya tienen Parkinson", destaca.
A tener en cuenta los resultados
Aunque los beneficios son modestos (una ligera mejora en las escalas de daños motores y rigidez), y de hecho la cafeína no logró mejorar la somnolencia, Postumo considera que es suficiente para demostrar que se puede seguir indagando por esa línea.
De hecho, en un editorial que publica en la misma revista Michael Schwarzschild, este especialista del Hospital General de Massachusetts (EEUU) considera que, "aunque no se puede considerar el café como un tratamiento para el Parkinson, sí deberían tenerse en cuenta estos resultados cuando los pacientes valoren con su neurólogo la conveniencia o no de tomar cafeína".
La clave de este efecto antiparkinsoniano del café parece estar en los llamados antagonistas de los receptores A2A de la adenosina, que la cafeína es capaz de bloquear, lo que le confiere cierto papel neuroprotector.
De hecho, hay ya en marcha varios ensayos clínicos con antagonistas más específicos que la cafeína con resultados positivos en este sentido. Y, como resume el editorialista, aunque preliminares, habrá que tener estos resultados en cuenta.

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