lunes, 25 de noviembre de 2013

Una nueva técnica reduce de 6 semanas a 5 días la radioterapia en cáncer mama



Una nueva técnica de irradiación acelerada reduce de seis semanas a sólo cinco días los tratamientos radioterápicos en cánceres de mama, según han comprobado oncólogos de los Hospitales del Mar y La Esperanza de Barcelona. Los médicos del servicio de Oncología Radioterápica de estos dos hospitales barceloneses han publicado en la revista 'International Journal of Radiation Oncology' un estudio que compara los resultados a 5 años de dos técnicas radioterápicas para pacientes con un cáncer de mama no avanzado.

Según ha informado el Hospital del Mar, las dos técnicas analizadas han sido la irradiación de toda la mama, que se aplica durante una media de 6 semanas en toda la superficie de la mama operada, y la irradiación acelerada parcial de la mama, en la que el tratamiento se limita al volumen de tejido que rodea la cavidad intervenida y que puede tener una duración de sólo 5 días. "Los resultados muestran que las dos técnicas producen resultados similares en supervivencia, recidivas y resultados estéticos, a pesar de su diferente duración", ha asegurado el jefe de servicio de Oncología Radioterápica de los Hospitales del Mar y la Esperanza, el doctor Manel Algara. Este especialista ha resaltado que "la irradiación acelerada parcial de la mama supone comparativamente menos efectos secundarios agudos, la dosis de radiación a los tejidos sanos es menor y se observa una menor pérdida de elasticidad en los tejidos irradiados".

El estudio ha analizado 102 casos de pacientes con cáncer de mama no avanzado que se sometieron a cirugía conservadora de la mama y a quienes se les realizó tratamiento en toda la mama o con irradiación acelerada parcial. La irradiación de toda la mama o irradiación clásica es un tratamiento que se realiza diariamente durante un mes y medio y que tiene una duración de unos diez minutos, lo que supone que la paciente debe acudir al centro hospitalario cada día durante 6 semanas. En cambio, en el caso de la irradiación parcial acelerada, toda la dosis de irradiación se puede administrar solo en una semana ya que se puede aumentar la dosis diaria al reducir el volumen que se trata. Las pacientes acuden al centro dos veces al día, para recibir un tratamiento, también de 10 minutos de duración.

"Las conclusiones apuntan a que la radioterapia parcial acelerada con técnicas de irradiación externa es una opción de tratamiento atractiva ya que permite, sin un procedimiento invasivo adicional, administrar una dosis de radiación suficiente para obtener unos resultados igual de efectivos a 5 años, con una duración de tratamiento mucho menor", ha concluido Nuria Rodríguez, oncóloga radioterápica de los Hospitales del Mar y la Esperanza. Según Rodríguez, esta es una técnica que se podría realizar en la mayoría de los centros de oncología radioterápica "ya que disponen de unidades capacitadas para hacerlo".

Según los oncólogos, las enfermas que pueden beneficiarse son aquellas que se encuentran en estadios muy precoces de la enfermedad, con tumores pequeños. El porcentaje de enfermas con estas características se estima que actualmente es de entre un 10-20 % del total y que han sido diagnosticadas mayoritariamente gracias a los programas de cribado, programas poblacionales que permiten detectar pacientes con cáncer de mama en fases muy iniciales.

La obesidad puede afectar a la capacidad para detectar sabores dulces



Científicos de la Universidad de Buffalo, en Estados Unidos, han visto en ratones que la obesidad puede alterar el sentido del gusto, tras haber constatado una menor presencia de células gustativas de la lengua capaces de detectar sabores dulces.

En su investigación, cuyos resultados publica la revista 'PLoS One', los autores compararon 25 ratones con un peso normal con otros tantos que fueron alimentados con una dieta rica en grasas para alcanzar índices de obesidad.

Para medir la respuesta de los animales a los diferentes gustos, se analizó un proceso conocido como la señalización de calcio, por el que cuando las células "reconocen" un cierto sabor se produce un aumento temporal en los niveles de calcio dentro de las células que puede ser analizado.

Así, observaron que las células del gusto de los ratones obesos respondían más débilmente a los sabores dulces y, sorprendentemente y algo menos, a los sabores amargos. En cambio, las células del gusto de ambos grupos reaccionaron de manera similar al umami, un sabor que se asocia con los alimentos salados y la carne.

Los hallazgos aportan un nuevo argumento al misterio de la obesidad y de cómo ésta es capaz de alterar la relación con la comida, aseguran los autores.

"Estudios previos han demostrado que la obesidad puede provocar alteraciones en el cerebro, así como de los nervios que controlan el sistema del gusto periférico, pero nadie había visto una relación con las células en la lengua que entran en contacto con los alimentos", ha admitido Kathryn Medler, una de las autoras del estudio.

La investigación es importante porque el gusto juega un papel importante en la regulación del apetito, tanto en lo que comemos como en la cantidad de lo que consumimos.

De hecho, Medler dijo que es posible que los problemas para detectar los sabores dulces sea lo que lleve a los ratones obesos a comer más que el resto para obtener la misma recompensa, un mecanismo que aún debe ser estudiado para detectar nuevos métodos que puedan fomentar la alimentación saludable.

"Si entendemos cómo se ven afectadas las células del gusto y cómo podemos obtener estas células en circunstancias normales, podríamos desarrollar nuevos tratamientos", dijo esta experta.

Cuando el niño se traga una moneda o una pila



Las salas de Urgencias pediátricas son auténticas 'bibliotecas' de historias curiosas que, aunque empiezan como un verdadero libro de terror, en la mayoría de las ocasiones guardan para el final la mejor parte, un desenlace feliz y sin riesgos para la salud. Niños que se tragan tornillos, pilas y monedas, pequeños que muestran un color de piel azulado o que vomitan de color rojo. Situaciones, a priori, alarmantes y que, por suerte en un alto porcentaje de los casos, sólo se quedan en una anécdota que pasa a formar parte de la memoria familiar.

"La ingesta de pequeños objetos son motivo frecuente de las visitas a Urgencias", señala Gabriel Jiménez, médico del grupo de Urgencias de Semergen. "Mientras no tengan saliente, no hay más problema. Basta con que el niño siga una dieta rica en fibra, beba mucha agua y que los padres controlen su expulsión a través de las heces".

Muchas veces, los progenitores se presentan en Urgencias muy preocupados por el color de piel de sus hijos. "Recuerdo un niño azul, casi casi como un pitufo". En un principio, "nos preocupaba mucho porque este tipo de coloración está relacionado con patologías respiratorias y cardiacas. Sin embargo, su estado general era muy bueno". Al final, después de indagar encontraron al culpable: "el tinte de unas botas que su madre había comprado en el mercadillo. Lo absorbió la piel, pasó a la sangre y la coloración azulada se extendió por todo el cuerpo".

Al hilo de este caso, Ignacio Manrique, director del Instituto Valenciano de Pediatría, también ha tenido alguna experiencia similar. "Una vez exploré a un niño que tenía las palmas de los pies y las manos amarillas. Su madre temía que fuera hepatitis", pero nada más lejos de la realidad. "Simplemente, se debía a que había tomado muchas zanahorias".



Curiosamente, tal y como relataba su madre, otro pequeño paciente (de tres años) vomitaba con un color rojo. Francisco Javier Fonseca, coordinador del grupo de Urgencias de Semergen, atendió aquel día a este menor. "La madre explicaba que tenía dolor abdominal y los vómitos de sangre. Como esto es muy raro en la población infantil, su estado general era bueno y la exploración que le hice en la boca no mostraba restos de sangre, seguí preguntando" hasta dar con el origen. Al cabo de unos minutos, "vomitó en la consulta y no era sangre. Lo que había pasado era que había comido mucho chorizo".

El color del licor

Los tres especialistas que han compartido sus experiencias con EL MUNDO recuerdan numerosos casos de niños intoxicados por despiste. "Los padres les traen a Urgencias preocupados porque están muy dormidos. Inmediatamente les preguntamos si han tomado algún fármaco y, aunque creen que no, al final, tras un análisis de sangre, vemos que, efectivamente, el pequeño ha cogido el jarabe para la tos y se lo ha tomado", cuenta Fonseca.

El color del colutorio también resulta atractivo para una mirada infantil, al igual que los licores. Sobre todo en fechas navideñas, narra Ignacio Manrique, "atendemos a niños que se han tomado un chupito de licor, que está muy dulce y se suelen servir en vasos pequeños. Los beben del tirón y esto les afecta claramente".

Los padres no se dan cuenta y acuden con miedo a los servicios de urgencias. "Una mujer me explicaba que su hijo estaba dormido en el sofá, se despertaba, vomitaba, decía que estaba muy mal, volvía a dormirse, se despertaba, volvía a vomitar...". Se había tomado anís, resuelve Jiménez, quien destaca otra de las historias de sus pequeños pacientes.

"Hubo un niño de tres años que se quejaba de dolor en la nariz. En teoría, no se veía nada, pero después de dilatarle el orificio nasal, vi que tenía metido un maletín de los playmóvil. Se lo saqué sin problema", ¿pero quién lo iba a pensar?

Errores comunes

Otras curiosidades que se ven en Urgencias, con las que hay que tener mucho cuidado, según Manrique, están relacionadas con las quemaduras en la población infantil. "Vemos a menudo niños con quemaduras que los padres tratan con pasta de dientes, lejía y hasta les colocan hielo. No deben hacerlo nunca porque empeorarán las lesiones".

En definitiva, es importante que los padres alejen posibles fuentes de intoxicación de sus hijos, estén alerta de lo que se meten en la boca y no empeoren sus lesiones. También es muy frecuente, "más de lo que parece, que los padres den a sus hijos suero de deportistas en lugar del suero oral que se compra en las farmacias. No es lo mismo. El primero tiene mucha glucosa, pero está preparado con el objetivo de hidratar a los pequeños cuando tienen diarrea. Vemos casos de pequeños deshidratados por este motivo [...] Hay quien les da un preparado casero de limonada alcalina (agua, zumo, limón, sal y bicarbonato) y esto tampoco les mantiene suficientemente hidratados".

Alcoholismo: Ejercicio para escapar de la herencia



Cada vez que bebes, te vuelves un poco más tonto. Este es el lema de la nueva campaña con el que la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción (FAD) intenta «colarse» en la conciencia de los jóvenes, con un guiño a la «estupidez» que supone el consumo de alcohol y con el fin de evitar que las cifras sigan subiendo. Según el último informe de esta Fundación, un 36,5% de los jóvenes entre 14 y 18 años reconoce haberse emborachado alguna vez en el último mes, un 10% más que en 2010.

Pero, ¿y si esto se pudiera prevenir con alguna estrategia efectiva? Motivos hay de sobra, y la evidencia científica ya está en camino. Se trata del estudio Hermes-Sport (por sus siglas en inglés), pionero en el mundo, cuyo principal objetivo es comprobar si el deporte es efectivo para la prevención de las adicciones a través del análisis de las características psicofisiológicas del joven.

El proyecto es una iniciativa del la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario 12 de Octubre, de Madrid, junto con investigadores de la Universidad Camilo José Cela y la Federación de ex alcohólicos de la Comunidad de Madrid (Facoma).

«Los hijos de padres dependientes del alcohol tienen hasta cuatro veces más riesgo de desarrollar dependencia alcohólica», afirma Gabriel Rubio, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre, de Madrid. «Sabemos que la herencia es un factor fundamental en el desarrollo de adicciones -prosigue-, pero se trata de una herencia poligénica, por lo que resulta muy complicado extraer conclusiones genéricas y válidas con la evidencia de la que disponemos hoy por hoy».

«Además, tradicionalmente se han recomendado las actividades deportivas como una estrategia preventiva del alcoholismo juvenil, pero más por los valores culturales implícitos en el deporte que por la constatación de que dicha actividad pueda beneficiar psicológicamente al joven», afirma Rubio. «De hecho, la mayor parte de las encuestas realizadas en adolescentes no confirman que quienes realizan actividades deportivas eviten las conductas de consumo de alcohol y otras drogas», prosigue.

Por eso han decidido ir más allá y establecer un ámbito de actuación acotado a una serie de parámetros. «El primer estudio en el que estamos trabajando es determinar si en los hijos de dependientes del alcohol existen dos marcadores de vulnerabilidad que detectamos mediante técnicas de electroencefalografía: el primero es la presencia de dificultades atencionales (esto se ha evidenciado por la presencia de alteraciones en la denominada onda P300 que está alterada en estos muchachos); el segundo es la presencia de una onda positiva tardía (LPP), que aparece a los 400 milisegundo de estar viendo una imagen con relevante carga emocional, y esto no ha sido demostrado hasta ahora en hijos de dependientes».

La población diana del estudio estará compuesta por los hijos de los pacientes incluidos en el programa de tratamiento del alcoholismo del hospital 12 de octubre, así como por los adolescentes atendidos en la Federación de Exalcohólicos de la Comunidad de Madrid (Facoma), especialmente en la Asociación de Exalcohólicos de Villaverde (Arvil) con quienes nuestro programa mantiene una estrecha colaboración», explica. En la primera fase, se le realizará una entrevista individual para recopilar la máxima información sobre sus hábitos deportivos, rasgos de personalidad y reacciones emocionales más frecuentes. «Con estos resultados, ya podremos determinar si existen conductas de riesgo», señala Rubio.

Un caso real

Uno de estos padres valientes es José de la Fuente, de 44 años, que se ha involucrado en el estudio con su hijo José Luis, de 18 años. Lleva cuatro en la Asociación de Villaverde y, durante este tiempo, su hijo José Luis le ha acompañado muchas veces a reuniones y actividades culturales. «Me lo dijo el presidente y me ofrecí voluntario, mi hijo José Luis ya tiene 18 años y podía participa en el estudio, además de ser un chico muy aficionado al deporte», nos cuenta José padre. José Luis comenzó a jugar al rugby hace un tiempo, y ahora le dedica casi todo su tiempo libre. Nos confiesa que le relaja mucho, y que está pensando en dedicarse a la enseñanza de Educación Física.

«Entreno dos días a la semana, dos horas cada día, y a veces me quedo después del entrenamiento para seguir practicando. Los fines de semana juego los partidos que haya». «Primero probé con el fútbol y el baloncesto pero no eran lo mío, así que empecé con el rugby y ahora ya no lo cambio; me relaja mucho, duermo mejor y me ayuda a ser más sociable», cuenta José Luis. Su padre también le nota mucho más extrovertido y positivo, «se hace amigo hasta de los rivales», reconoce divertido.

Los efectos psicofisiológicos del ejercicio físico están demostrados desde hace tiempo, con resultados positivos como coadyuvantes en diferentes tratamientos. Hay estudios que indican que el ejercicio aeróbico mejora la respuesta al tratamiento de los sujetos dependientes del tabaco que se someten a terapia. «Parece mejorar algunos déficit cognitivos en personas con desinhibición conductual, mientras que los ejercicios anaeróbicos mejoran más los aspectos emocionales», manifiesta Rubio.

«Partiendo de esta base vamos a intentar demostrar que es posible desarrollar estrategias preventivas basadas en el deporte, si conocemos las características psicofisiológicas del joven». «Por ejemplo, si predomina la desinhibición se recomendarían ejercicios aeróbicos, mientras los anaeróbicos van mejor cuando predominen las dificultades emocionales», añade.

En una segunda etapa, el proyecto prevé planificar y llevar a cabo distintos programas deportivos, en función del tipo de predisposición y condiciones físicas que tengan los adolescentes. «Consistiría en hacer 'menús' de ejercicios o deportes que puedan ser utilizados con estos muchachos y en la población general para evitar el uso de drogas», afirma Gabriel Rubio. «Por ejemplo, aquellos que tengan actitudes más pasivas requerirán de actividades como el 'running' y los que sean más compulsivos se le recomendarán actividades como caminar».

jueves, 21 de noviembre de 2013

El mundo desarrollado toma cada vez más antidepresivos



El uso de antidepresivos ha experimentado un incremento a lo largo de la última década en los países de la OCDE, ha anunciado hoy esa organización, un aumento que puede explicarse parcialmente por la sensación de inseguridad provocada por la crisis económica, según este organismo.

En su informe anual sobre el panorama de la sanidad en sus países miembros, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha añadido que el aumento de la intensidad y de la duración de los tratamientos son otros de los factores que están detrás de ese alza.

Los datos recogidos en este estudio apuntan que, frente a las cerca de 30 prescripciones anotadas en el año 2000, en el 2011, último año comparado, la media aumentó a 56 dosis por cada 1.000 habitantes.

Islandia, Australia y Canadá encabezan los países con las cifras más elevadas, a razón de 106, 89 y 86 dosis, respectivamente, por cada 1.000 ciudadanos, mientras que Corea (13), Chile (13) y Estonia (18) se sitúan en el extremo opuesto.

Por encima de la media se colocan igualmente países como Noruega (58), España (64), Bélgica (70), Finlandia (70) o el Reino Unido (71), país cuyo incremento se vincula directamente con una mayor duración de los tratamientos.

La OCDE apunta que se están prescribiendo cierto tipo de antidepresivos para formas más ligeras de depresión como la ansiedad la fobia social, y subraya que la pertinencia de su uso ha despertado reservas.

El hecho de que esos medicamentos estén más aceptados socialmente, y que se receten cuando aparecen los primeros síntomas de la depresión, juegan igualmente un papel determinante en el alza constatada.

El organismo añade que su aumento "puede ser parcialmente explicado por la sensación de inseguridad provocada por la crisis económica", y cita como ejemplo a países como España y Portugal.

En el país luso, el consumo de antidepresivos por habitante ha crecido un 20 % entre 2007 y 2011, y en España un 23 por ciento, una cifra que es inferior al alza del 28 por ciento registrada en los cuatro años anteriores.

El factor económico no es, sin embargo, determinante si se tiene en cuenta que en países como Alemania, "menos afectados por la crisis y con una recuperación mucho más rápida", experimentaron un alza del 46 por ciento entre 2007 y 2011.

Otros medicamentos cuyo consumo ha aumentado de forma destacable en la última década son aquellos contra la hipertensión, que prácticamente se han duplicado, hasta las 339 dosis prescritas por cada 1.000 habitantes, y contra el colesterol, que han pasado de las 30 en el año 2.000 a las 91 en 2011, según la OCDE.

Un buen nivel de testosterona reduce la mortalidad en hombres mayores



Los hombres mayores cuyos niveles de testosterona no son ni demasiado altos ni muy bajos tienden a vivir durante más tiempo, según las conclusiones de un nuevo estudio aceptado para su publicación en 'Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism'.

La testosterona es una hormona sexual masculina clave implicada en el mantenimiento del deseo sexual, la producción de esperma y la salud de los huesos. Los médicos saben desde hace tiempo que los niveles bajos de testosterona pueden ser señal de problemas de salud, pero este nuevo estudio encontró que a los hombres les perjudica también tener exceso de esta hormona.

"Los hombres mayores que poseían testosterona en el rango medio sobrevivieron más tiempo que sus contrapartes tanto con niveles altos como bajos de la hormona", afirmó el autor principal del estudio, Bu Beng Yeap, de la Universidad de Australia Occidental, con sede en el Hospital Fremantle, en Australia Occidental.

Cuando el cuerpo metaboliza la testosterona, produce dihidrotestosterona (DHT), que está vinculada a un menor riesgo de morir por enfermedad cardiaca isquémica, como explica este experto. "Tener la cantidad adecuada de testosterona y niveles más altos de DHT podría indicar que estos hombres están en mejor estado de salud general o podría ayudar a mantener una buena salud a medida que envejecen", resume Yeap.

El estudio de cohorte analizó la tasa de mortalidad en un grupo de 3.690 hombres entre 70 y 89 años en Perth, Australia Occidental. Los investigadores midieron la testosterona de los participantes y sus niveles de DHT entre 2001 y 2004 y analizaron la tasa de supervivencia del grupo en diciembre de 2010.

Los científicos dividieron a los hombres en cuatro grupos en función de sus niveles de testosterona. Los hombres con los niveles más bajos registraron la tasa de mortalidad acumulada más alta, seguida por los de niveles más altos de testosterona, mientas que los participantes con niveles circulantes de la hormona en el rango normal tendían a vivir más tiempo.

"Las hormonas sexuales son un predictor importante de mortalidad en los hombres mayores, pero no se ha determinado si los tratamientos para cambiar los niveles de testosterona y DHT pueden alterar estos resultados --destacó Yeap--. Investigación adicional, incluyendo ensayos clínicos aleatorizados, podría ayudar a identificar formas de aprovechar esta información para mejorar la salud en los hombres mayores".

Los niños ya no saben correr



Si fuera posible viajar en el tiempo, muchos niños del siglo XXI perderían una carrera con quienes hoy son sus padres o abuelos. El dato acaba de presentarlo un equipo de investigadores australianos en el congreso que la Asociación Americana del Corazón (AHA) está celebrando en Dallas (EEUU) y preocupa por las implicaciones que conlleva.

"Si una persona no está en forma de pequeño, tiene muchas más posibilidades de desarrollar problemas como la enfermedad cardiovascular más adelante", ha señalado Grant Tomkinson, principal investigador de este estudio que demuestra que, en términos generales, los jóvenes actuales corren peor de lo que lo hacían sus predecesores.

Junto a sus colegas, Tomkinson repasó unos 50 estudios que, entre 1964 y 2010 habían reflejado las habilidades atléticas de jóvenes de entre 9 y 17 años en 28 países. En total, el análisis contó con datos de más de 25 millones de niños que, entre otros detalles, daban muestra de cuánto podían correr en un tiempo determinado o cuánto tardaban en completar una distancia prefijada (la mayoría, no superior de los 3.200 metros). Con esas cifras, los investigadores realizaron un cálculo de la resistencia cardiovascular de los participantes.

En la evaluación, los investigadores comprobaron enseguida que a lo largo de los 46 años estudiados, esta resistencia había ido disminuyendo. Es más, la reducción era palpable en las diferentes zonas estudiadas (pese a que se encontraron variaciones entre países) y tanto en chicos como en chicas de diferentes edades.

Entre los muchos ejemplos disponibles, los investigadores señalan 'la prueba de la milla' como muestra significativa del cambio. Los chicos de hoy, subrayan, completan los 1.609 metros de esta competición una media de un minuto y medio más tarde de lo que lo hacían los niños de hace 30 años.

Aunque no han podido determinar las causas exactas de este retraso, los científicos apuntan un conjunto de factores que incluyen cambios sociales, físicos, fisiológicos, psicosociales y de comportamiento.

Entre ellos, matizan, destaca sin duda el aumento de peso que, desde la infancia, han experimentado las últimas generaciones.

"Necesitamos inspirar a los jóvenes para que desarrollen hábitos que les mantengan sanos tanto ahora como en el futuro", han señalado Tomkinson.

Se mostraba de la misma opinión recientemente en este diario Empar Lurbe, pediatra que dirige un grupo de investigación sobre obesidad infantil en el CIBERobn, quien alertaba de que "vivir una infancia con sobrepeso tiene consecuencias".

Para esta especialista, el ejercicio y la buena alimentación han de formar parte del estilo de vida de la persona desde la infancia, y es algo que debe inculcarse a todos los niveles.