viernes, 24 de agosto de 2012

Dime cómo bailas y te diré si te puedes quedar embarazada


En lugar de los métodos que indican la fase de ovulación o la clásica cuenta de la vieja para saber cuáles son los días fértiles, las parejas podrían tener una nueva curiosa forma de averiguar cuándo tener relaciones sexuales si se pretende conseguir descendencia. Un pequeño estudio publicado recientemente en la revista 'Personality and Individual Differences' afirma que las mujeres que se encuentran en la fase fértil de su ciclo menstrual son percibidas, cuando bailan, como más atractivas que si no están ovulando.

El trabajo ha sido llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Góttingen en Alemania y sugiere que la fertilidad podría no estar tan oculta en los humanos como se sospechaba hasta la fecha. "Los cambios son sutiles y las mujeres no suelen ser conscientes de ellos. Sin embargo, los hombres parecen derivar información sobre el estatus de fertilidad de la mujer de estos movimientos", indicó el autor a la web LiveScience.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores dirigidos por Bernhard Fin, del Departamento de Sociobiología y Antropología de la citada universidad alemana estudiaron a una muestra de 48 mujeres de entre 19 y 33 años, a las que pidieron bailar la misma música, con sonido predominante de batería.

Previamente, los autores habían establecido el momento del ciclo menstrual en el que se encontraban las participantes. A continuación se enseñó a unos doscientos varones, la mayoría estudiantes de la universidad, las siluetas de las participantes, a las que se había retirado el pelo y vestido con el mismo atuendo (para reducir las diferencias entre ellas).

Los hombres participantes ni siquiera sabían que el estudio tenía relación con la fertilidad, porque la pregunta a la que tenían que responder es qué mujeres les parecían más atractivas. El resultado de la investigación desveló que fueron precisamente las mujeres en su momento álgido de ovulación las que obtuvieron unas puntuaciones más altas por parte de sus congéneres masculinos.

Los autores sospechan que las fluctuaciones en los niveles de estrógenos, que pueden afectar a los músculos, los ligamentos y la fuerza en el tendón, son las responsable de que las mujeres se muevan distinto según su fertilidad, según explican en la revista.

Más allá, consideran que esta sería una evolución de los humanos con respecto a las hembras de otros mamíferos que, en sus momentos fértiles, se acercan más a los machos buscando la cópula.

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jueves, 23 de agosto de 2012

Los hijos de padres mayores tienen más riesgo de enfermedades genéticas


Estudios previos han subrayado la importancia de la edad de las madres en el momento de la concepción pero este trabajo, llevado a cabo por un equipo del centro de investigación genética "deCODE" en Reikiavic (Islandia), recalca que la edad de los padres influye aún más.

La investigación consistió en analizar el genoma completo de 78 familias islandesas, formadas por ambos progenitores y sus hijos, en busca de mutaciones "de novo", errores genéticos que están presentes en los hijos pero no en sus padres y que se deben a factores internos de la propia célula.

El equipo liderado por Augustine Kong logró contabilizar así una media de 60 mutaciones "de novo" ligadas a la edad del padre, mientras que solo hallaron 15 relacionadas con la edad de la madre.

Los científicos descubrieron también que el número de errores genéticos era mayor entre los hijos de padres de más edad y que, por cada año que un hombre retrasa su paternidad, su descendencia cuenta con dos nuevas mutaciones "de novo".

Kong afirma que los hijos cuyo padre tiene veinte años cuentan con una media de 25 nuevas mutaciones, mientras que los hijos cuyo padre ha cumplido los 40 suman hasta 65 alteraciones genéticas.

Según el investigador, la aparición de desórdenes relacionados con las funciones cerebrales, como el autismo, la esquizofrenia, la dislexia o el retraso intelectual está estrechamente relacionada con estas mutaciones "de novo" y, por tanto, con la edad del padre al tener a su descendencia.

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Alertan de que provocarse diastema puede producir molestias cervicales, dolor de cabeza y "hasta escoliosis"


Los expertos desaconsejan la nueva moda de provocarse diastema y 'doble diente' pese a su auge actual. En este sentido, el propietario de las Clínicas Iván Malagón Ortodoncia, el doctor Iván Malagón, considera que pueden provocar molestias a nivel cervical, dolores de cabeza e, "incluso, escoliosis".
El hecho de que actrices como Brigitte Bardot, modelos como Georgia Jagger -la hija del vocalista de los Rolling Stones-, o cantantes como Vanessa Paradis o Madonna sufran de diastema ha hecho que en los últimos tiempos estén proliferando pacientes en las consultas de dentistas solicitando separase los dientes. "El profesional debe tener una sensibilidad y una ética para informar de los límites al paciente", asegura Malagón a Europa Press.

Sin embargo, y a pesar de que "no es lo ideal para su salud", el experto realiza esta técnica porque "aunque es contraproducente, las personas la demandan". Para ello, se emplea la tecnología 'invisalign', que son unos aparatos invisibles que "en dos o tres meses separan los dientes un milímetro o milímetro y medio".

Al realizar esta intervención, se pierde el engranaje perfecto de los dientes y se producen una serie de anomalías. "Los músculos de la cara y del cuello tiran más de un lado que de otro, y esto afecta a caderas, rodillas y tobillos. Todo el sistema muscular se altera provocando molestias articulares", asevera Malagón.

Por otro lado, advierte de que en Japón la técnica que más se está solicitando en la actualidad es el yaeba o 'doble diente', la cual "es el colmo", señala. Ésta sirve para que las mujeres chinas y japonesas tengan la apariencia de una sonrisa infantil, que "es un fetiche".

LAS AGENCIAS DEMANDAN A LAS MODELOS TENER LOS DIENTES SEPARADOS

Para ello, y así asemejarse al periodo en el que a los niños asiáticos con mala estructura ósea se le tienden a apiñar los dientes porque les falta espacio, se les realiza esta técnica, que "no es deseable", manifiesta. "Se produce una discrepancia oseodentaria negativa. Los dientes no caben", significa el doctor.

Todo esto lo achaca el galeno a las tendencias actuales del mundo de la moda. De hecho, el experto, que considera que "todo lo que sale de los patrones sanitarios no es saludable", indica que estos problemas de imitaciones de figuras famosas tiene cierto peligro como ocurre en el tema de la anorexia o de la cirugía estética. "Hay que tener mucho cuidado", insiste.

De esta manera, Malagón expone que ha provocado diastema en modelos para una sesión de fotos. "Me dicen que es su trabajo y que se lo haga si no es irreversible", algo que se ajusta a la realidad, ya que con 'invisalign' "existe la opción de cerrar ese espacio en dos o tres meses", sostiene.

El tratamiento con esta técnica supone un coste económico de 3.000 euros, tanto para separar los dientes como para juntarlos. Además, advierte a Europa Press de que en circunstancias especiales es una necesidad, ya que "hay pacientes que se les tienen que separar los dientes porque, aunque están juntos, son anómalos en su forma".

Por último, el doctor Malagón admite que ha tratado con esta técnica a personas de relevancia social en el mundo de banca o de la canción. "El diseño de la sonrisa es muy demandado", concluye el experto.

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Los antibióticos, sospechosos de culpa en la obesidad


Llevamos un siglo utilizándolos, los antibióticos forman parte de nuestra historia médica. Gracias a ellos se han salvado numerosas vidas, y se siguen salvando, de problemas que antes eran incurables. Pero, ¿el consumo de estos fármacos es totalmente inocuo? Dos estudios publicados esta semana apuntan que el uso precoz de antibióticos puede alterar la flora intestinal y estar detrás del aumento de obesidad en todo el mundo.
El tracto gastrointestinal de humanos y mamíferos contiene miles de millones de microorganismos que han desarrollado una función específica en cada especie. Poco a poco, los científicos van conociendo más a estos 'pobladores' que portan el nombre genérico de microbioma y su acción sobre el organismo. De hecho, en los últimos años se han desarrollado muchas investigaciones sobre este tema dando lugar a hallazgos importantes.

Estos trabajos han demostrado que un cambio de ese ecosistema del tubo digestivo puede generar defectos en el metabolismo y dar lugar a problemas como la enfermedad inflamatoria intestinal.

Desde hace más de 50 años se sabe que la administración de dosis bajas de antibióticos promueve hasta en un 15% el aumento de peso de los animales de granja. De hecho, el mayor uso de antibióticos y microbicidas en Estados Unidos se realiza por los ganaderos. Europa prohibió en 2006 su uso para el engorde de ganado y sólo permite su empleo para tratar animales enfermos.

Pero su efecto sobre el crecimiento animal es lo que ha llevado a expertos en Microbiología, Gastroenterología y Patología de diferentes universidades estadounidenses a estudiar qué ocurre en la flora intestinal cuando se dan precozmente dosis subterapéuticas de antibióticos, es decir, como las que se emplean para engordar animales. Para ello administraron diferentes antibióticos (vancomicina o penicilina) a ratones en el laboratorio durante siete semanas y observaron lo que ocurría con su microbioma y su peso.

Lo que comprobaron fue que los roedores que tomaron los antibióticos tuvieron un aumento del 10-15% en su grasa, presentaron un incremento de su densidad ósea y tuvieron una alteración de las hormonas relacionadas con el metabolismo.

"Hemos visto que al usar antibióticos e manipula la población bacteriana y se altera cómo se metabolizan ciertos nutrientes", explica Ilseung Cho, profesor de medicina y director asociado del departamento de Gastroenterología en la Universidad de Nueva York y autor del estudio cuyos datos publica la revista 'Nature'.

Como explica este especialista, es ahora cuando la comunidad científica empieza a comprender lo compleja que es el microbioma y cómo afecta en la salud y en la enfermedad. "Los múltiples efectos de la exposición [a una mínima cantidad de antibióticos] demostrados en este modelo ofrece evidencia de que alterar el microbioma puede tener sustanciales consecuencias", señala el estudio.

Para Martin J. Blaser, jefe del departamento de medicina del Centro Médico Langone (NY) y principal autor del estudio, "este trabajo muestra la importancia del microbioma en los primeros años de vida para patologías como la obesidad. El aumento de obesidad en todo el mundo coincide con el uso generalizado de antibióticos, y nuestro estudio ofrece una relación experimental. Es posible que una exposición temprana a antibióticos condicione a los niños a ser obesos más tarde".

De hecho, otro estudio publicado esta semana en la revista International 'Journal of Obesity' apunta al mismo vínculo. Tras analizar los datos de 11.532 niños nacidos en Reino Unido y ver sus informes médicos desde el nacimiento hasta los 23 meses, el uso de antibióticos antes de los cinco meses parecía estar detrás de un sobrepeso posterior. Esa relación no se observó en cambio cuando los antibióticos se dieron cuando el bebé tenía seis o más meses de vida.

"Los microbios de nuestro intestino tienen un papel crítico en cómo absorbemos las calorías, y la exposición a antibióticos, especialmente en los primeros meses de vida, puede destruir estas bacterias que influyen en cómo absorbemos los nutrientes en nuestro cuerpo", concluye el autor de este estudio, Leonardo Trasande, profesor de Pediatría y Medicina medioambiental en la Universidad de Nueva York.

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miércoles, 22 de agosto de 2012

La práctica musical en la infancia mejora el cerebro en la edad adulta


El impacto de la música sobre el cerebro ha sido un tema candente en la ciencia en la última década. Ahora, los investigadores de Northwestern, por primera vez, han examinado directamente lo que ocurre cuando los niños dejan de tocar un instrumento musical -después unos pocos años de práctica- una experiencia común en la infancia. En comparación con personas sin formación musical, los adultos que recibieron entre uno y cinco años de formación musical de niños, realizan mejores respuestas cerebrales a los sonidos complejos.
La frecuencia fundamental, que es la frecuencia más baja del sonido, es crucial para la percepción del habla y la música, y permite el reconocimiento de sonidos en entornos auditivos complejos y ruidosos. Según la autora Nina Kraus, profesora de Neurobiología, Fisiología y Ciencias de la Comunicación en Northwestern, "el nuevo estudio sugiere que las clases de música, a corto plazo, pueden mejorar la audición y el aprendizaje durante toda la vida".

Según explica Kraus, muchos niños participan en clases de música pero, sin embargo, pocos continúan con las clases más allá de la escuela secundaria. Sin embargo, la mayor parte de la investigación neurocientífica se ha centrado en el estudiante de música raro y excepcional, que ha seguido una práctica musical activa en la universidad, o que se ha dedicado a ella profesionalmente. Ahora, según la experta, "la investigación de Northwestern recoge un sector mucho más amplio de la población, ofreciendo implicaciones para los responsables de las políticas educativas y el desarrollo de programas de entrenamiento auditivo, que pueden generar duraderos resultados positivos".

Para el estudio, se midieron las señales eléctricas del tronco cerebral auditivo, en respuesta a ocho sonidos complejos, en varios jóvenes con cantidades variables de formación musical. Debido a que la señal del cerebro es una representación fiel de la señal del sonido, los investigadores pudieron observar cómo los elementos clave del sonido eran capturados por el sistema nervioso, y cómo estos elementos eran más fuertes o más débiles en personas con diferentes experiencias y habilidades.

Cuarenta y cinco adultos fueron agrupados en tres grupos basados ??en la instrucción musical: los participantes del primer grupo no tenían ninguna instrucción musical, los del segundo tenían entre 1 y 5 años, y los del tercero entre 6 y 11 años -los dos grupos formados musicalmente comenzaron la práctica instrumental en torno a la edad de 9 años. Como se predijo, la formación musical en la infancia llevó a un proceso neural más robusto de los sonidos en la edad adulta.

En una investigación anterior, Kraus y su equipo examinaron cómo el biling~ismo y las clases de música, a largo plazo, afectan el cerebro auditivo; y cómo cambia el cerebro después de unas semanas de intensas experiencias auditivas. Ahora, en una investigación actual, los investigadores están analizando el impacto de las dificultades socioeconómicas en la función del cerebro adolescente.

Kraus concluye que "esperamos utilizar este nuevo hallazgo, junto con descubrimientos pasados y futuros, para comprender el tipo de estrategias de educación y rehabilitación que podrían ser más eficaces en la lucha contra los efectos negativos de la pobreza. Mediante la comprensión de la capacidad del cerebro para cambiar y mantener estos cambios, la investigación puede ayudar en el desarrollo de programas educativos, basados en la audición, eficaces y duraderos".

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Una nueva prótesis cardiaca que libera fármacos disminuye la tasa de eventos cardíacos adversos


En comparación con una endoprótesis vascular (o stent) de metal, el uso de un stent con un polímero biodegradable, que libera el fármaco biolimus, disminuye la tasa de eventos cardiacos adversos en pacientes con infarto de miocardio con elevación del segmento STEMI -un cierto patrón del electrocardiograma después de un ataque al corazón- sometidos a una intervención coronaria percutánea primaria (ICP). El estudio ha sido publicado en la revista 'JAMA'.
La eficacia y la seguridad de la liberación de fármacos mediante los nuevos stents, en comparación con los stents convencionales, siguen siendo controvertidas en pacientes con STEMI, sometidos a ICP primaria, según la información de respaldo del artículo. La última generación de stents liberadores de fármacos, como el sirolimus o el paclitaxel, a partir de polímeros duraderos, reduce la necesidad de una nueva revascularización, en comparación con los stents convencionales.

Sin embargo, la curación se retrasa debido a la inflamación crónica relacionada, al menos en parte, con la persistencia de los componentes poliméricos duraderos, en pacientes con STEMI agudo. Ahora, una nueva generación de stents liberadores de fármacos, con polímeros biodegradables, ha resuelto este problema mediante una liberación controlada, con la consiguiente degradación del polímero.

Lorenz Räber, del Hospital Universitario de Berna, en Suiza, y sus colaboradores, compararon la eficacia y seguridad de los stents liberadores de biolimus a partir de un polímero biodegradable, con stents convencionales. El ensayo controlado aleatorizado incluyó a 1.161 pacientes (con una edad media de 61 años) con STEMI, de 11 sitios de Europa e Israel, entre septiembre de 2009 y enero de 2011. El seguimiento clínico se realizó al primer mes, y a los 12 meses. Los pacientes fueron aleatorizados para recibir el stent liberador de biolimus (575) o el stent convencional (582), y el resultado primario medido para el estudio fue la tasa de eventos cardiacos adversos mayores.

Los resultados mostraron que, al año, el punto final primario de eventos cardiacos adversos tuvo lugar en un 4,3 por ciento de los pacientes tratados con stents liberadores de biolimus, y en un 8,7 por ciento de los pacientes tratados con stents convencionales -lo cual ofrece un 4,4 por ciento de reducción absoluta, y un 51 por ciento de reducción relativa, en el riesgo de eventos cardiacos adversos mayores. Por otro lado, en la muerte cardiaca, los porcentajes fueron también menores (un 2,9 por ciento frente a un 3,5 por ciento).

El efecto beneficioso para los pacientes que recibieron stents liberadores de biolimus se debió tanto a un riesgo más bajo de reinfarto (0,5 por ciento, frente al 2,7 por ciento), como al riesgo menor de isquemia (un 1,6 por ciento frente a un 5,7 por ciento). Además, durante el primer año, la tasa de trombosis ascendió un 0,9 por ciento entre los pacientes que recibieron stents liberadores de biolimus, y un 2,1 por ciento entre los pacientes que recibieron el stent convencional.

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Si el estudio te quita el sueño puedes estar suspenso


Entre libros y apuntes, cafeína en mano y ojeras. A muchos estudiantes se les reconoce porque sus bienvenidas a los meses de julio y septiembre son una constante de noches mal dormidas, datos, nombres y fórmulas en la cabeza con los que enfrentarse a los últimos exámenes del curso.
Da igual los años que pasen. Seguramente todos sepan lo que es quedarse las noches de antes en vela por preparar estos exámenes, todos ellos con la vana pero presente ilusión de que estudiando de forma intensiva los días de antes, incluso la noche antes, se tienen los conocimientos más frescos.

Sin ánimo de darles una mala noticia, las evidencias científicas demuestran todo lo contrario. Los últimos en echar por tierra esta 'teoría' ha sido un grupo de investigadores de la Universidad de California (Los Ángeles, EEUU). Según el análisis que publican en 'Child Development', quitarse horas de sueño para estudiar más no sólo no fija los conocimientos, sino que aumentan las posibilidades de terminar con problemas académicos al día siguiente.

Largas noches

Para subrayar esta afirmación, los investigadores siguieron durante 14 días próximos a las fechas de exámenes a 535 estudiantes de distintos cursos de Secundaria de Los Ángeles para analizar, mediante preguntas y tests, el tiempo que dormían, las horas que estudiaban, cuándo lo hacían y su rendimiento académico, sus hábitos de estudio y sus resultados.

"Esperábamos como conclusión demostrar que no se conseguía mejorar significativamente los resultados de los exámenes, pero lo que nos ha sorprendido es que por cada noche en vela o con insuficientes horas de sueño por estudiar más tiempo se consigue el efecto contrario, los resultados en los exámenes, así como en la comprensión de la materia que se imparte en las clases es peor", afirma Andrew J. Fuligni, profesor de Psiquiatría y Ciencias Bioconductales del Instituto de Neurociencia y Comportamiento Humano de la Universidad de Los Ángeles.

Para los psicólogos, estos resultados vienen a apoyar una vez más la lucha contra las leyendas urbanas. "Muchos estudiantes creen que con cafeína y una semana durmiendo poco y estudiando mucho conseguirán buenos resultados, pero lo cierto es que, aunque puede haber sus excepciones, en la mayoría de las ocasiones sus resultados son peores estudiando de forma intensiva en vez de extensiva", afirma a ELMUNDO.es José Antonio Portellanos Pérez, doctor en Psicología y profesor del departamento de Psicobiología de la Universidad Complutense de Madrid.

"¿Para qué nos sirve dormir?", se pregunta este especialista. "Dormir nos sirve tanto para la recuperación fisiológica del cuerpo como, sobre todo, para mantener el equilibrio de nuestro cerebro. La falta de sueño daña más al cerebro que al cuerpo. Es una exigencia del cerebro", explica.

Precisamente, como actividad mental, Portellanos asegura que uno de los beneficios del sueño es que consolida el aprendizaje del día "ordenando y guardando la información". Por ello, "cuando se restan horas de sueño por el estudio, al cerebro no le da tiempo a procesar y organizar esta información por lo que se produce el olvido", comenta.

Además, este doctor explica el porqué de ese lapsus que muchos estudiantes sufren en pruebas que ya tendrían que saber: "Aunque de manera directa la falta de sueño no influye en lo que ya se sabe, en el aprendizaje consolidado, sí es cierto que cuando no se duerme de forma más o menos continuada, unido a los nervios del examen, se producen lapsus o bloqueos. La información que se está asimilando en los últimos días, directamente se pierde", explica.

Y todo ello sin contar con los trastornos de conducta producto de una falta de descanso adecuando. "Todos necesitamos dormir entre siete u ocho horas, sin este respiro a nuestro cerebro y nuestro cuerpo es normal que se produzcan situaciones de irascibilidad, irritación, etc, ya que no hemos recuperado ese equilibrio de nuestro cerebro. Esto se acentúa en periodos de estrés como son los exámenes", añade el doctor Portellanos.

¿Alondras o búhos?

En el estudio, el profesor Fuligni pone el acento en la falta de sueño también producto de la excesiva carga en la agenda de chavales de 12 años en adelante, por lo que recomienda "que estos jóvenes consigan unos hábitos para que sus horas de sueño no se vean afectadas por el estudio, ya sea mejorando la efectividad de las horas electivas o restando el tiempo de otras actividades extracadémicas, los amigos o las nuevas tecnologías", recalca.

A este respecto, tanto José Antonio Portellanos como Andrés González Bellido, presidente de la Sección de Psicología de la Educación del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña, recuerdan que "falta enseñar a estudiar". Para ambos, aunque existen técnicas de estudio, los adolescentes han de aprender a "estudiar de forma constante, repasando y descansando lo suficiente".

"Darse la paliza a estudiar la semana antes es una locura que produce efectos académicos negativos", insiste este especialista. "Como mucho, lo que sí se puede hacer, ya que su eficacia está comprobada, es estudiar unas horas antes de irse a la cama y luego dormir siempre las horas necesarias (entre siete y ocho), con esto se asimila mejor la información", subraya González Bellido.

Pero ¿entonces no existen las personas diurnas y nocturnas? "Existen personas cuyos biorritmos naturales marcan que su mejor horario para estudiar es entrada la tarde, los llamados 'búhos'; aunque la mayoría de las personas son 'alondras', aquellos cuyo pico de rendimiento se desarrolla en las mañanas", afirma González Bellido. "Cada persona tiene que descubrir a qué grupo pertenece y planificarse en función de ello. El verano es un buen momento para hacer este experimento. Si estudias mejor por la mañana, la idea sería acostarse antes para levantarse temprano, si es a la inversa y ya está iniciado el curso, hay que planificarse las tardes y ser constante estudiando todos los días para no bajar nunca del umbral de las seis-siete horas de sueño. Yo siempre recuerdo que el curso se se empieza a aprobar desde el momento en que comienza", asegura.

Es más, los psicólogos llegan a afirmar que es mejor no estudiar los dos días antes del examen. "El día anterior al examen es mejor repasar algo, pero de forma leve, no estudiar. El hacerlo supone aumentar nuestra ansiedad, genera un bloqueo mental y no se consigue el objetivo de aprender lo que no sabemos", aseguran.

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